lunes, septiembre 26, 2011

El Paseo Sarasate


El Paseo Sarasate conforma una de las principales entradas hacia el casco histórico de la ciudad, llegando desde el Parlamento hasta la Plaza del Castillo. Ha alternado su nombre oficial con el popular Paseo de Valencia, en honor a un procurador de finales del siglo XIX que trabajaba a favor de las clases humildes. Pablo Sarasate fue uno de los violinistas y compositores más reconocidos internacionalmente y, sin duda, el músico navarro más importante. El paseo que lleva su nombre ofrece, con sus bancos y sus árboles, una zona de agradable paseo y esparcimiento. Además, su ancha acera central sirve de espacio multiusos, donde se organizan ferias, rastrillos y eventos variados.

Monumento a los Fueros

El Monumento a los Fueros que preside el paseo mide alrededor de 25 metros y es obra de Manuel Martínez Ubago. Fue erigido en 1903 y financiado por suscripción popular. En 1893 Navarra vivía una difícil situación económica agravada por una sequía continuada. El ministro de Hacienda Germán Gamazo propuso entonces aunar las contribuciones, rentas e impuestos de Navarra con las que regían en las demás provincias. Este intento, conocido como la Gamazada, fue abortado gracias a las multitudinarias propuestas populares, que demostraron así su defensa y aprecio por la Ley Foral. Conmemorando aquel hecho, se erigió el monumento, que muestra los escudos de los pueblos que tenían asiento en las Cortes del Reino y las alegorías del Trabajo, la Paz, la Justicia, la Autonomía y la Historia. La matrona de bronce que lo remata simboliza a Navarra y lleva las cadenas en la mano derecha y la Ley Foral en la izquierda. Las placas recuerdan el motivo de construcción y el sentido de los fueros.

Estatua de Felipe III de Navarra

Las seis estatuas que flanquean la plaza fueron adquiridas por el Ayuntamiento al Palacio Real de Madrid en 1885. Eran piezas sobrantes de las que se esculpieron para la Plaza de Oriente, y finalmente fueron regaladas a la ciudad de Pamplona. En 1972 Patrimonio Nacional solicitó una permuta: las estatuas de Fernando VI y doña Bárbara de Bragança se intercambiaron por las de los reyes de Navarra Felipe III y García Ramírez. Éstas son las dos únicas estatuas de las que se conoce su identidad.
Lo cierto es que el Paseo Sarasate es un remanso de paz, que se encuentra a dos pasos de la Plaza del Castillo. Allí me encontré actividad siempre, sobre todo jóvenes matrimonios con hijos disfrutando de juegos infantiles, así como el punto álgido de una manifestación. No es tan bullicioso como la Plaza del Castillo, pero también es un lugar que la gente suele elegir para dar un paseo tranquilo y entrar en una de sus pocas, pero acogedoras, cafeterías.

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