Quizás me quiten el picante en las comidas. Con lo que me gusta todo lo picante. Pero podría vivir sin ello. Estaba recordando la conversación con él. Es cierto que podría vivir sin muchas cosas, sobre todo en lo que se refiere a lo material.
Lo que tengo claro es que no podría vivir sin él. Sin su sonrisa. Sin su mirada. Sin sus palabras. Sin su sabiduría. Sin esos momentos de magia. Me brinda tantas cosas buenas que un día sin él ya es como estar caminando sobre las llamas del mismísimo infierno. Hacía mucho que no le veía, que no sabía de él. Y, sin embargo, hoy no he buscado hablar con él, sino que una cosa ha llevado a la otra. De repente, estaba escuchando su voz y me sentía como si tuviera alas.
Adoro su dulzura. Adoro cómo habla. Adoro su voz. Adoro su sabiduría. Le adoro a él. Y podría vivir sin muchas cosas, mas no podría vivir sin él, sin los momentos especiales que me hacen feliz cada día, sin la magia que proviene de él. Le quiero más...
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