La Plaza de Toros se construyó en 1922 y es la segunda más grande del Estado tras la madrileña de Las Ventas y la cuarta más grande del mundo (después de la de México DF, la de Valencia en Venezuela y la de las Ventas de Madrid). Tiene capacidad para 19.500 espectadores. Se la considera una de las mejores plazas de toros de España.
Un busto de piedra junto a la entrada de la Plaza de Toros recuerda a Ernest Hemingway en la avenida que también lleva su nombre, homenaje claro a quien tanto visitó esta Plaza y a quien tanto alabó las fiestas de San Fermín.
La Plaza de Toros de Pamplona es propiedad exclusiva de la Casa de la Misericordia, que levantó la Plaza en unos terrenos cedidos por el Ayuntamiento, resultando uno de los edificios más representativos de la capital navarra. La Plaza de Toros, con un diseño renacentista, se inauguró el 7 de julio de 1922. En el encierro de ese día se produjo el primer montón del siglo XX, que dejó más de un centenar de heridos.
Junto al encierro, constituye uno de los elementos esenciales de las fiestas de San Fermín.
La Casa de la Misericordia organiza las corridas de toros y todo lo relacionado con los espectáculos taurinos durante las fiestas de San Fermín: contratación de ganaderías y toreros, corralillos del Gas, encierrillos y Encierro, montaje y colocación de vallados, contratación de pastores, dobladores, mulillas, banda de música, equipo médico, y más de 300 personas en plantilla en la Plaza de Toros.
El coso de Pamplona mide más de 50 metros de diámetro. En él han toreado los más famosos maestros, como Manolete (10 de julio de 1947).
La enfermería de esta Plaza de Toros es la única que cuenta con dos quirófanos, debido al encierro. En ocasiones es necesario disponer de un quirófano extra por si algún corredor resulta herido de gravedad.
La Plaza de Toros cuenta con uno de los rincones más desconocidos para el público en general: una capilla, donde la mayoría de los corredores se encierran para rezar durante cinco minutos antes de enfrentarse al toro en el ruedo.
Ningún matador ha perdido la vida en Pamplona. La cogida más grave, según se dice uno de los percances más importantes de la historia del toreo, la sufrió el 8 de julio de 1950 Rafael Ortega, tras una cornada de un toro de Bohórquez. Desde el año 1960 hasta 1989 Antonio Ordóñez fue el torero que más actuaciones había sumado en Pamplona: 33. En el año 1989 fue superado por Francisco Ruiz Miguel (35 tardes).
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