miércoles, septiembre 28, 2011

Las palabras que no llegarán


Hace unos meses me planteaba escribirle un mensaje de vez en cuando, ahora ni siquiera se me pasa por la cabeza. No sé qué ha cambiado. Antes, independientemente del contenido del mensaje, lo que me llevaba a decirle algo era el hecho de acordarme de él, de dedicarle un minuto. A veces me gustaría haberle dicho: “No importa el mensaje, sino que me he acordado de ti”.
Acordarse de una persona es algo muy dulce, sobre todo cuando la otra persona consigue hacerte sonreír con sólo recordar su mirada perfecta, su sonrisa etérea, el roce de sus dedos o la sensualidad que emana de su voz.
A veces me acuerdo de otras personas, pero nadie consigue hacerme sentir lo que su recuerdo produce en mí: es como si mi interior se abriera y sintiera una especie de energía positiva que me rodea como un halo…
Hoy me gustaría decirle algo, aunque bien sé que no le diré nada. Me gustaría decirle lo guapo que estaba, o que he mirado a las estrellas y me he acordado de él, o desearle dulces sueños.
Un día nos encontramos amando y ese amor, sinceramente, nos da una fortaleza impresionante. Cada día tengo más claro que podría vivir sin muchas cosas, pero no podría vivir sin él.

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