He bajado a la bodega a cenar y sentía que faltaba algo. He tardado unos segundos en comprender que el perrito no ha saltado cuando me ha visto en busca de caricias.
"¿Y el perro?"
Todos se han mirado unos a otros, como preguntando quién ha sido el último que ha visto al perro. Al final mi padre me ha mirado y me ha dicho: "Igual me lo he dejado en el coche".
"¿Cómo se pueden olvidar al perro por ahí?"
Efectivamente, el perro esperaba a que alguien fuera a buscarle. Miraba apoyado en la ventanilla del coche hacia la puerta a oscuras. Y cuando me ha visto aparecer ha empezado a saltar.
A mí me ha entrado la risa.
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