sábado, septiembre 24, 2011

San Fermín y los Sanfermines


Celebración de una boda en la capilla de San Fermín

Los Sanfermines honran a San Fermín, primer obispo de Pamplona y copatrón de Navarra, junto a San Francisco Javier. Según cuenta la tradición, en el siglo III San Fermín y toda su familia se convirtieron al cristianismo. El Santo pamplonés murió martirizado y degollado en Amiens en el año 303.
El nacimiento de las fiestas de San Fermín fue consecuencia de la confluencia de tres elementos: el nuevo impulso del culto al Santo que supuso en 1386 la llegada de la segunda reliquia a Pamplona; las ferias comerciales organizadas bajo privilegio real desde 1324; y la celebración en 1385 de las primeras corridas de toros.
En 1386 los representantes de los burgos de San Cernin y San Nicolás, enfrentados por entonces a la Navarrería, acordaron celebrar anualmente la festividad de San Fermín "con la máxima pompa y boato". Para ello se eligió el 10 de octubre, día en que el Santo entró en Amiens para predicar el Evangelio y en el que comenzaban desde el año 1324 las ferias comerciales.
Aquellas fiestas guardaban escasas similitudes con las actuales. Se limitaban a la función de las Vísperas, a la Procesión, a la celebración de la Octava y a la llamada “Comida de los Pobres”, un ágape al que se invitaba a los más pobres de la ciudad a berza, carne asada, pan y vino. Poco a poco, la celebración religiosa de San Fermín se fue aderezando con músicos, dantzaris, fuegos artificiales y toros.
Las fiestas se celebraron el 10 de octubre hasta el año 1590, en que se suspendieron por las lluvias. Este hecho impulsó al Ayuntamiento a solicitar al obispado su traslado al día 7 de julio, fecha actual, y cuya celebración se inició en 1591.
La tímida Pamplona revive cada año en el mes de julio para celebrar sus fiestas, un acto ineludible. De hecho, desde el año 1591 los Sanfermines tan sólo se han suspendido o aplazado en nueve ocasiones: 1711, por la muerte de los hermanos del Rey Felipe V; 1812, por la Guerra de la Independencia contra Francia; 1829, por la muerte de la esposa de Fernando VII; 1840 y 1843, con motivo de la inestable situación política; 1898, por la derrota española en Cuba y consiguiente pérdida de la colonia; 1937 y 1938, a causa de la Guerra Civil española; 8 de julio de 1978, por el asesinato de Germán Rodríguez (comunista asesinado por policías en la Plaza de Toros de Pamplona en plena fiesta de San Fermín); 12 de julio de 1997, durante 24 horas tras el asesinato de Miguel Ángel Blanco.

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Cartel anunciador de las fiestas de San Fermín 2011

A finales del siglo XIV el inicio de las ferias se anunciaba en Pamplona mediante trompetas, tambores y timbales. El cartel de San Fermín recoge este testigo y es el elemento que indica la llegada de los Sanfermines. En 1816 aparece el cartel por primera vez impreso. Javier Ciga Etxandi es el cartelista por excelencia de las fiestas de San Fermín. Otros reconocidos autores de carteles de las fiestas de San Fermín son el pintor pamplonés Pedro Lozano y su esposa, también pintora, Francis Bartolozzi; y el pintor Pedro Balda. El cartel anunciador de los Sanfermines 2011, titulado Sumérgete en la Fiesta, es obra de Kike Balanzategui y Javier Ayerra.

Junto a la indumentaria blanca, que se impuso en la década de 1960, el pañuelo rojo es uno de los distintivos de los Sanfermines, y de la mayoría de las fiestas de Navarra. El pañuelo recuerda el martirio de San Fermín, que murió degollado en Amiens, y se coloca al cuello en el mismo momento en que estalla el Chupinazo. El pañuelo rojo se quita en la medianoche del día 14 de julio (Pobre de mí). La peña 'La Veleta' comenzó a vestirse de blanco y rojo en 1931.

El 7 de julio, festividad de San Fermín, es el día grande de las fiestas. Junto al Chupinazo, la procesión es el mayor acto multitudinario de los Sanfermines. Es el día en que el Santo, que reside durante todo el año en la parroquia de San Lorenzo, sale a la calle para recibir el cariño, la devoción y el agradecimiento de los pamploneses. Por unas horas, San Fermín recorre las calles de su ciudad natal.

Estatua de San Fermín en la capilla homónima, parroquia de San Lorenzo

La talla de madera que protagoniza la procesión es un relicario del siglo XV que fue guarnecido en plata en el año 1687. En el óvalo del pecho se conservan reliquias del Santo. La figura, con peana incluida, pesa 364 kilos y la llevan seis porteadores. Alrededor de San Fermín se reúnen personas de todas las edades, ya que es el acto en el que confluyen algunos de los elementos característicos de las fiestas: jotas, música de ‘La Pamplonesa’, poderes civiles y religiosos, hermandades y gremios, timbales, clarines, dantzaris, txistularis, maceros y la Comparsa de Gigantes y Cabezudos.
San Fermín se presenta en la procesión del día 7 de julio ante sus paisanos con la capa que se le confeccionó en el año 1766, restaurada en 1995 por Maritxu Atondo. En la capa prevalece el escudo de Navarra, bordado en oro, para recordar que San Fermín es copatrono de Navarra. El capote de San Fermín es sinónimo de suerte o milagro, en particular en el encierro.
La procesión en honor a San Fermín se remonta en el tiempo tanto como el culto mismo que Pamplona le tributa. La costumbre puso iniciarse cuando en el año 1187 el obispo Pedro de Artajona trajo desde Amiens la primera reliquia del Santo. El primer testimonio documental fehaciente en que consta la procesión está fechado en 1527, cuando el Ayuntamiento acudía a la Catedral a recoger al Cabildo para acudir a San Lorenzo. Desde 1698 el itinerario apenas ha sufrido variaciones.
Desde sus primeros tiempos, la procesión se hacía acompañar de músicos y danzantes. En el siglo XVII se incorporaron a la procesión seis gigantones, propiedad de la Catedral que acompañaron a la comitiva antes de ser sustituidos por los actuales.
La historia de la procesión está jalonada de conflictos entre los representantes del Ayuntamiento y los canónigos de la Catedral de Pamplona. Los primeros defendían mostrar la imagen del Santo venerada en San Lorenzo (la que sale en la actualidad) y los últimos querían que en la procesión fueran paseadas las reliquias mandadas labrar por el Cabildo. De estas desavenencias hay constancia documental a lo largo de los últimos siglos.

Iglesia de San Lorenzo

La iglesia de San Lorenzo acoge los principales actos religiosos de las fiestas de San Fermín. Junto a la procesión, el día 6 se celebra la Función de Vísperas y el día 14 la Función de la Octava. La primera sirve de inicio de las fiestas y la segunda da por concluidos ocho días de celebración. La capilla de San Fermín es el punto neurálgico.
El primero de los actos religiosos que se celebran a lo largo de los Sanfermines son las solemnes Vísperas cantadas en honor a San Fermín. Se desarrollan a las ocho de la tarde del día 6 de julio. Hasta el año 1941, en el que se instituyó el lanzamiento del Chupinazo desde el Ayuntamiento, fue el primer acto del programa sanferminero. Las Vísperas son la preparación para el día 7. Además de los corporativos, cientos de pamploneses participan en la misa solemne en la que interviene la Capilla de Música de la Catedral de Pamplona, acompañada de músicos de la Orquesta Santa Cecilia y de tiples de la Escolanía de Loyola. Recientemente, se han incorporado a esta cita la Orquesta Sinfónica de Navarra y la Coral de Cámara de Pamplona.
Hasta el año 1991, el recorrido de la Corporación municipal hasta la parroquia de San Lorenzo se hacía a pie desde el Ayuntamiento. A la marcha a Vísperas se le dio el nombre de ‘Riau-Riau’, que nació en 1914 como acto de protesta hacia la autoridad. Los mozos trataban de impedir y ralentizar el paso de la Corporación al compás del ‘Vals de Astrain’, de cuyo estribillo recibe su nombre. El ‘Riau-Riau’ fue suspendido oficialmente en 1991. Desde 2002 varias asociaciones de jubilados han intentado recuperarlo.
Siete días después de la procesión, el Ayuntamiento vuelve a la calle para asistir a la Octava de la festividad de San Fermín. La Corporación municipal acude vestida de gala y acompañada de la Comparsa de Gigantes, la banda ‘La Pamplonesa’ y demás figuras del solemne cortejo corporativo.
Una vez finalizado el oficio religioso, el Ayuntamiento regresa a su sede por el mismo camino (calles Mayor y San Saturnino) precedido por la Comparsa de Gigantes y Cabezudos y por ‘La Pamplonesa’. En la Plaza Consistorial los ocho Gigantes bailan por última vez en las calles de Pamplona (hasta el año siguiente).

Frontal de la iglesia de San Lorenzo

La iglesia de San Lorenzo se construyó en 1901, sustituyendo a otro templo anterior de estilo barroco, según un proyecto de Florencio Ansoleaga. El interior es de estilo neoclásico. La capilla del Santo fue construida entre 1696 y 1717, y es obra de Santiago Raón, Fray Juan de Alegría y Martín de Zaldúa. En ella se guarda la imagen, colocada allí el 6 de julio de 1717.
Se desconoce si la imagen original mostraba un santo negro o si el rostro de San Fermín se ha oscurecido con el humo de las velas y el paso del tiempo. En cualquier caso, es un santo moreno.

Interior de la parroquia de San Lorenzo

Visité la parroquia de San Lorenzo en dos ocasiones. La primera vez coincidí con una boda que se estaba celebrando en la Capilla de San Fermín y fue imposible que franqueara más allá de la verja que se encontraba abierta. La segunda vez fue en domingo y se celebraba una de las misas dominicales, pero estaba finalizando y llegué a escuchar que el sacerdote decía que en breves empezaría la novena por San Fermín, ya que si bien su festividad es en julio, su martirio aconteció el 25 de septiembre (es decir, mañana).
Cuando acabó la misa, pude ver la talla de cerca. En verdad que es un santo moreno.

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