Si Freddie Mercury no hubiera muerto, hoy cumpliría 65 años. Eso me recuerda que es 5 de septiembre y es el cumpleaños de mi hermano. Pero quería recordar todo lo que me dio a mí Freddie Mercury. Porque desde los 14 a los 16 años sólo escuchaba Queen. Entonces podía cantar versos enteros en inglés que poco a poco se han ido perdiendo en la memoria. Ahora me costaría mucho recordar algunas letras de aquellas canciones. Tanto me gustaba que ya no sólo tenía (y tengo hoy en día) toda su discografía, sino que además tenía camisetas con el impresionante escudo que Freddie Mercury diseñó para el grupo. Aquella discografía estaba repartida entre cintas de cassette y discos de vinilo que ya no escucho.
Es curioso, pero yo no conocí a Queen hasta después de que Freddie Mercury falleciera en el 91. En cuanto lo descubrí fue una sensación extraña. Sus canciones decían mucho, traduje la mayoría de ellas y en muchas ocasiones se me ponía la piel de gallina.
A mí me hubiera gustado estar en Wembley. No me gustan los conciertos, habré ido a muy pocos en mi vida. Pero a Queen no me hubiera importado verle en Wembley en 1986 si hubiera tenido edad. Como no me importaría ir a ver a los Rolling Stones y a U2. Son leyendas.
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