Cierro los ojos un momento y mi memoria vuela hasta él. Recuerdo su mirada perfecta y siento que me estremezco inevitablemente.
Cierro los ojos y los recuerdos de él se suceden con flashes rápidos. Y entonces siento cuánto le quiero. Cómo me gustaría poder susurrarle cada noche que es adorable. Y cuánto me costaría decírselo sin ruborizarme.
Una noche te das cuenta de que quieres a un ángel con locura. Y quieres seguir queriéndole, porque cada mañana tiene una luz diferente, el entorno tiene un color diferente y cada jornada es única.
Ahora comprendo eso de que amar es vivir cada día como si fuera el último. Lo comprendo porque lo estoy sintiendo en profundidad. ¿No es acaso todo lo que me rodea más hermoso?
Iré a dormir y soñaré con él. Y esos sueños siempre serán míos, aunque no los recuerde. No quiero nunca dejar de soñar.

No hay comentarios:
Publicar un comentario