domingo, septiembre 04, 2011

Frío en ciernes

Me he asomado a la ventana para ver las estrellas. Hace frío. Es cierto que tengo un pijama de verano y que el verano ha apurado ya sus días más calurosos. Pensaba en que quizás debería haber salido y, si no lo he hecho, es porque mañana tengo que estar completamente lúcida. Me ocurriría como la última vez que hube de trabajar en domingo, que a última hora me encontraría con él y me costaría mucho marcharme a casa. La diferencia es que mañana estaré sola y quiero estar descansada.
Además, a él le veo muchos días durante la semana. Hace frío, pero en realidad me apetece salir. Llevo dos fines de semana sin hacerlo y me empieza a entrar ese gusanillo. Así que el próximo fin de semana lo pillaré con ganas.
Hoy he estado en las piscinas que, aunque ya no hace calor para bañarse y creo que se cierran al público mañana, estaban llenas de gente. Se nota que la ermita, el otro remanso de paz en las horas de ocio, está cerrada.
Estaba pensando en él. Y cada vez que pienso en él suelo sonreír sin darme cuenta. En verdad que estoy enamorada. Si él supiera…
Debería ir ya a dormir.

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