sábado, septiembre 24, 2011

El ajetreo del sábado


A las diez de la mañana me ha sonado el móvil por primera vez, en lo que iba a ser una mañana de sábado ajetreada. He mirado los nubarrones por las rendijas de la ventana y he suspirado. "Otoño", pensaba mientras escuchaba lo que me decían al otro lado.
A las once estaba en Cuzcurrita y el sol se asomaba, vergonzoso, entre las nubes. Y pensaba que prefería estar allí antes que en la oficina.
A la una llegaba a la oficina y me dejaba caer en el asiento.

En el viaje de regreso he visto el sol radiante y he pensado en un ángel. Me pregunto dónde estará. Daría un mundo por verle o por escuchar su voz ahora. Me inquieta que pasen los días y que no me cruce con él o me encuentre con algo que me lo recuerde. 

Ahora son las dos y ya toca regresar a casa. Cruzaré los dedos para que no vuelva a sonar el móvil en lo que queda de fin de semana. Este fin de semana será tranquilo. No deseo, por nada del mundo, meterme en el ajetreo del sábado en fiestas en Logroño.

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