jueves, septiembre 22, 2011

Hemingway y Pamplona

Los Sanfermines son actualmente una de las fiestas más conocidas del mundo. Esto se debe a uno de los grandes escritores del siglo XX: el periodista y novelista norteamericano Ernest Hemingway, que fue el heraldo que convirtió la fiesta de San Fermín en una festividad internacional que nadie había de perderse.
En Pamplona, Hemingway disfrutó de una fiesta que, desde el primer momento, le impactó por su realismo y naturalidad. Y es que el premio Nobel de Literatura descubrió rápidamente el espíritu participativo de los Sanfermines y supo sumergirse en ellos como un pamplonés más. En Pamplona comió, bebió y experimentó la alegría, el calor y la euforia de las fiestas. Este amor que profesó Hemingway durante toda su vida a los Sanfermines lo transmitió de tal manera que provocó en sus compatriotas la necesidad de descubrir qué pasaba en Pamplona del 6 al 14 de julio. Su primera gran novela, Fiesta (The Sun also rises, 1926) mostró al mundo entero estas fiestas.
Ernest Hemingway conoció los Sanfermines en el año 1923. A las 21.30 horas del 6 de julio de ese año el joven corresponsal del Toronto Star y su primera mujer, Hadley, embarazada de varios meses, llegaban a una ciudad en fiestas. Ernest, que contaba entonces con 24 años, quedó muy impresionado y volvió otras ocho veces a Pamplona.
Hemingway corrió por primera vez el encierro el 7 de julio de 1924, acompañado por Donald Ogden Stewart y, según el mismo autor, sin una presencia directa frente a los toros. Ese año fue testigo de la primera cogida mortal de un mozo en el encierro. La última visita de Hemingway a Pamplona antes de la Guerra Civil fue en el año 1931. En aquellas fiestas Ernest se dedicó a recopilar vocabulario taurino para su novela Muerte en la Tarde. Hemingway no volvió a Pamplona hasta el año 1953. Contaba con 54 años y había ganado el Premio Pulitzer por su obra El Viejo y el Mar. La última visita de Hemingway a Pamplona se produjo en el año 1959, cuatro años después de haber recibido el Premio Nobel de Literatura. El Ayuntamiento de Pamplona le tributó un homenaje con champán y bocadillos en los toros. Según sus palabras, fueron los Sanfermines más estupendos que recordaba desde 1924.
Hemingway fue enterrado en el cementerio de Ketchum (Idaho) el 7 de julio de 1961.

La ruta de Hemingway por Pamplona es un paseo que nos lleva al pasado, aunque muchos de los rincones que conoció ya no existen en la actualidad.
1. En la Calle del Mercado se encontraba la Casa Marceliano, junto a la iglesia de los Padres Dominicos. Se trataba de una especie de tasca concurrida en la época de Hemingway, donde el escritor acudía a comer y beber con amigos.


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1959: Hemingway en Casa Marceliano conversando con el dueño

2. En la Calle Eslava nº 5 se encontraba la primera pensión donde Hemingway se alojó en Pamplona en su primera visita, acompañado de su mujer Hadley, de acuerdo a como lo describe en su artículo Pamplona en julio.
3. En la Plaza del Castillo hay infinidad de rincones donde Hemingway pasó muchos y buenos ratos. Algunos aún existen hoy en día, restaurados y con la fama que les dio el novelista norteamericano. Otros lugares ya han desaparecido, pero una placa nos recuerda que allí estuvo Ernest hace ya unas décadas.

Hotel La Perla

En la habitación nº 217 del famoso e histórico Hotel La Perla se alojaba habitualmente Hemingway. La Perla, que se abrió como fonda en 1881 y hoy es uno de los hoteles más antiguos de España, no hace mucho que fue remodelado. Es el primer hotel de cinco estrellas de Navarra.
Este hotel ha personalizado 25 habitaciones en las que se recuerda a algunos de sus huéspedes más ilustres, como Ernest Hemingway, Pablo Sarasate, Víctor Eusa, Manolete, Belmonte, Cayetano Ordóñez, Orson Welles, Karim Aga Kang IV, etc. Estas célebres personalidades dieron prestigio al hotel, que ha buscado recuperar su propia historia y la de Pamplona.

Entrada al Café Iruña

El Café Iruña también se encuentra rehabilitado. El interior tiene una magnífica decoración modernista.

El rincón de Hemingway, Café Iruña

Se ha creado un espacio a Hemingway, donde se alza una escultura del escritor estadounidense.

Aquí se encontraba el desaparecido hotel Quintana

El antiguo hotel Quintana se encontraba en la Plaza del Castillo, a pocos pasos de la Calle Espoz y Mina. Hoy ha desaparecido, pero una placa recuerda con nostalgia ese lugar.
Hemingway hizo famoso al hotel y a Juanito Quintana, su dueño, en la novela Fiesta. Era el hotel frecuentado por los toreros de la época.

Aquí se encontraba el antiguo bar Torino, junto al hotel La Perla. Hemingway lo nombraba en su novela Fiesta con el nombre de bar Milano. Actualmente no existe.
El Café Suizo era otro café de la Plaza del Castillo que solía frecuentar Hemingway y que cerró en 1952. Hoy es sede el Orfeón Pamplonés y se encuentra muy cercano al Paseo de La Jacoba.

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Bar Txoko

El bar Txoko, también en la Plaza del Castillo, es otra de las cafeterías que pisó Hemingway que ha sido remodelado hace algunos años.
El Kutz era otra cafetería que frecuentó Hemingway y que terminó desapareciendo, para convertirse en la actualidad en sede de una entidad bancaria.
4. En el Paseo de Sarasate nº 6 se encontraba en ya desaparecido Restaurante Las Pocholas.

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Hemingway en 1926

Se trataba de un restaurante de prestigio internacional. Hemingway comía allí todos los días. Siempre ocupaba la mesa nº 1. “Le encantaba observar a las personas que entraban, por eso le gustaba esa mesa”, recuerdan Josefina y Conchita Guerendiain, propietarias del restaurante.

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Hemingway en 1959

Con la rehabilitación del Hotel La Perla, el restaurante del hotel lleva el nombre de Las Pocholas como homenaje a las anfitrionas y propietarias del antiguo restaurante.
5. En la Avenida San Ignacio se encuentra el Hotel Yoldi, un hotel frecuentado por toreros y por Hemingway en sus visitas a Pamplona.
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Hemingway en una corrida de toros

6. La Plaza de Toros fue uno de los rincones donde el escritor norteamericano se convirtió en asiduo de las corridas taurinas por las tardes y de las vaquillas por la mañana, tras el encierro. Incluso alguna vez sufrió algún que otro susto que le proporcionó munición para sus novelas.

Busto de Hemingway junto a la Plaza de Toros

En la entrada de la Plaza de Toros hay un busto de Hemingway, como homenaje al novelista. Fue inaugurado por su cuarta mujer, Mary, en 1968.

Aquí además comienza el Paseo Hemingway.

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Y como no podía ser menos en Pamplona, los creadores de Kukuxumuxu también le dedicaron un diseño.

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