martes, septiembre 20, 2011

La Ciudadela


Considerada en su tiempo “la más insigne fábrica fortificada del mundo y la más bien entendida”, es en la actualidad una estrella verde en el corazón mismo de Pamplona: 300.000 metros cuadrados de pradera y arbolado en el centro de la capital navarra. Es el auténtico pulmón verde de Pamplona y la principal referencia urbana. Lo que fue el alma bélica de la capital es hoy un espacio de sosiego, paz y ocio. Sus antiguos polvorines y despensas de armas son hoy salas de arte y exposiciones.
Su patio de ejecuciones, un parque de juegos infantiles y los centinelas que custodian revellines, fosos y baluartes son las esculturas al aire libre de Jorge Oteiza, Néstor Basterretxea, Vicente Larrea, Ricardo Ugarte o Alberto Eslava.

Entrada a la Ciudadela

A la estrella de la Ciudadela le faltan dos puntas, dos baluartes –el de San Antón y la Victoria- que fueron mutilados a finales del siglo XIX. La Ciudadela fue construida entre 1571 y 1645, y con su construcción se realizó uno de los esfuerzos más sobrecogedores de toda la Península por encastillar una ciudad.

No obstante, la Ciudadela de Pamplona sólo fue tomada una sola vez en toda su historia y no se derramó ni una gota de sangre ni se disparó un solo cañonazo.

Fue tomada el 17 de febrero de 1808 por las tropas napoleónicas que estaban al mando del general D’Armañac. Ese día, una nevada cubrió por completo la ciudad y las tropas francesas –que acababan de cruzar los Pirineos con la burda excusa de llegar a Portugal- comenzaron a intercambiarse bolazos de nieve con la guarnición pamplonesa que guardaba la ciudad. Así comenzaron una inocente guerra de bolazos de nieve. Un juego.

Cuando los soldados pamploneses se quisieron dar cuenta, los franceses les saludaban bayoneta en mano desde el interior de la Ciudadela. Con astucia, los napoleónicos habían tomado el corazón armado de la ciudad sin pegar un tiro. Comenzaba así la Guerra de la Independencia (1808-1814), con Pamplona como una de las primeras ciudades conquistadas.

El complejo defensivo de la Ciudadela fue entregado por el Ejército al Ayuntamiento de Pamplona en el año 1964. Hoy se ha convertido en un espacio tranquilo y agradable donde disfrutar de la Historia y del Arte contemporáneo.

La puerta principal del recinto se construyó en 1767, según un proyecto de Llovet y da a la Avenida del Ejército. Hacia el interior, se encuentra el Cuerpo de Guardia y en el extremo opuesto la capilla y la Puerta del Socorro, trasladada desde el Baluarte de Santa María en 1720. Desde ella se llega a la Vuelta del Castillo atravesando un puente, antaño levadizo, por encima de los fosos.

Las antiguas construcciones militares acogen hoy muestras de arte contemporáneo y de vanguardia. Es el caso del Polvorín, la construcción más antigua (1694), el Pabellón de Mixtos (1720) con sus dos enormes salas, la Sala de Armas, construida en 1725 por Verboom o el antiguo Horno de pan, de planta circular.

Personalmente disfruté de cada paso que di en la Ciudadela, pese a que el cielo amenazaba lluvias. Me subí a los bastiones y es que estar allí bien podía quitar el hipo hasta el más avezado erudito de la Historia de España. Siempre he han atraído las fortificaciones antiguas y los castillos, así que la Ciudadela de Pamplona no iba a ser menos.

Una parte de la Ciudadela está hoy restaurándose. Se está limpiando la piedra y se están reconstruyendo ciertas zonas que han resultado dañadas por el paso del tiempo.

Me encantó. Caminar por la Ciudadela fue como dar un salto atrás a otro siglo.

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