sábado, septiembre 03, 2011

Y aparece él

Me dirigía hacia el coche a eso de las dos cuando ha pasado él. Me he quedado mirando, quizás algo desubicada porque no esperaba encontrármelo. Sé que he sonreído. Es inevitable no sonreír cuando él está cerca.
Estaba guapísimo, claro. Siempre está guapo.
Quizás esta noche le vea, aunque no tengo claro si saldré hoy, que mañana por la mañana trabajo. Ya tomaré una decisión dentro de unas horas. Creo que me echaré la siesta.
Si sueño algo parecido a lo que soñé anoche me conformo. Porque en mis sueños dormía junto a él, aunque es mucho más que eso. He abierto los ojos y me he quedado mirando fijamente el techo, mientras la estela evocadora del sueño que quedaba atrás se iba difuminando lentamente. Entonces me he sentido feliz.

¿Qué importa que llueva si él siempre trae el sol?

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