domingo, septiembre 18, 2011

Venganza en Sevilla


Resultado de imagen de venganza en sevilla
Se trata de la segunda parte de la trilogía de “Martín Ojo de Plata”, título que con este segundo volumen atino a comprender, aunque era previsible que el magnífico protagonista terminara quedándose tuerto. Es la continuación de Tierra Firme y me ha recordado, en ciertos aspectos, a El conde de Montecristo: por lo bien trazada que está la venganza, al igual que en la célebre novela de Alejandro Dumas; y también porque el/la protagonista, al igual que Edmundo Dantés, encontró un tesoro en una isla desierta.
Aunque en la primera parte, los hermanos Curvo, o los Curvos, aparecían en un segundo plano, aquí se convierten en los artífices de un entramado de negocios que, en el Nuevo Mundo, se tildan de ‘sucios’, mientras que en España es una familia que se tacha de buena y pía, sin ninguna mancha en sus negocios.
Catalina Solís vive como una viuda adinerada y acomodada en Margarita. Nadie, excepto sus padres adoptivos, conoce su otra personalidad, la de Martín Nevares. En Margarita y lejos de la vivienda de Esteban Nevares y de María Chacón en Santa Marta, lleva una vida tranquila.
Un día llega Rodrigo de Soria, que se queda anonadado a ver a su antiguo compadre, Martín, vestido como una dueña. Catalina opta por contárselo todo y la obligación hace que vuelva a vestirse con las ropas del joven Martín Nevares. Rodrigo ha sido enviado a la casa de Catalina Solís por María Chacón y eso sólo pueden ser malas noticias. Con la nueva orden real, los contrabandistas que han tenido trato con holandeses, ahora que Felipe III está en guerra con Flandes, son convertidos en reos políticos. Eso es lo que ocurre con Esteban Nevares, condenado a galeras y enviado a la Cárcel Real de Sevilla. Con Esteban entre rejas, un temible pirata holandés ataca Santa Marta, convirtiendo todo el poblado en cenizas y asesinando cruelmente a sus habitantes. María Chacón consigue salvar la vida, gracias a que los negros la llevan al palenque situado en la selva, donde la curandera Damiana sanará sus quemaduras.
Cuando se reúnen Rodrigo, Juanillo y Martín con María Chacón, ésta le pide que vaya a Sevilla a buscar a Esteban Nevares. Juan de Cuba, amigo de su padre, le explica que no puede atracar en Cartagena de Indias, porque también Martín Nevares está buscado por contrabando con los holandeses.
Martín no puede negarse a ir a Sevilla, al fin y al cabo le debe su propia vida a su padre adoptivo. Como aún tiene el tesoro pirata, decide comprar un barco que le lleve a España, y así comienza un viaje que durará casi dos años.
Burlando la vigilancia española, Martín y sus compadres atracan en un puerto portugués y luego alquilan una carreta hasta Sevilla. Lo primero que hace Martín es visitar la Cárcel Real, donde conoce a Alonso Méndez, un pícaro que le guiará por las complicadas salas y pasillos de la prisión. Cuando consiguen llegar hasta Esteban, Martín paga para que le lleven a un aposento mejor. Se lleva a Damiana, que le hace entrar en razón con una pócima. Cuando abre los ojos, Esteban Nevares le confiesa a su hijo adoptivo que todo ha sido una trampa y que detrás de su captura, del ataque de Santa Marta y de la búsqueda de Martín, está la familia Curvo que, tras haber casado al benjamín, Diego Curvo, con la marquesa de Riaza, han decidido que tienen que silenciar a todos aquellos que les chantajearon en algún momento y que conocen sus trapos sucios. Antes de que muera en sus brazos, Martín jura que se vengará de todos los hermanos Curvo.
Como quiera que con la personalidad de Martín Nevares, y sabiéndose perseguido no sólo en Tierra Firme sino también en Sevilla, no va a poder acceder a la familia Curvo, utilizará su personalidad de Catalina Solís para llegar a los cuatro hermanos que se encuentran en Sevilla y, más adelante, ya se encargará de Arias Curvo, el que aún permanece en el Nuevo Mundo.
Así, lo primero que hace es visitar a Clara Peralta, convertida en una condesa, con una misiva de su madre adoptiva para ella. Clara Peralta abrirá las puertas de su casa a Catalina, la enseñará las buenas maneras de una mujer de la época, la convertirá en aristócrata y un día saldrá Martín de Sevilla para arribar a la ciudad convertida en la dueña viuda Catalina Solís, cuya fama recorrerá todas las calles de la capital hispalense.
Catalina Solís comprará un palacete, se codeará con la alta sociedad sevillana y accederá a las casas de sus más acérrimos enemigos: Juana e Isabel Curvo, Fernando y Diego Curvo. La rica Catalina Solís se convertirá en una de las mujeres más admiradas y envidiadas de Sevilla.
Se acerca el aniversario de la muerte de su padre y ya tiene preparada su venganza. A Diego Curvo le puso delante a una bellísima barragana aquejada por el mal de bubas (sífilis) y lleva semanas postrado en cama que, si no ha fallecido, ha sido por las pócimas que le administra Damiana. Al ser el más cruel, es el segundo que morirá a manos de una Catalina Solís que, ante los ojos del moribundo, se convierte en Martín Nevares. Antes, Catalina ha asesinado con un veneno a Isabel Curvo. Juana Curvo será asesinada por su propio hijo, cuando Catalina inste a su marido a que vaya a casa para encontrar a su esposa yaciendo con un joven criado, que no es otro que Alonso Méndez, del que Catalina Solís se ha enamorado.
La venganza más difícil es la de Fernando Curvo, a quien encuentra un espadachín magnífico difícil de derrotar. Martín Nevares sabe que es el peor de todos los hermanos, la cabeza pensante, el que trae plata de Tierra Firme sin pagar impuestos, aunque Catalina lo ha descubierto. Martín terminará venciendo, pero Fernando le sesgará la cara haciendo que pierda un ojo.
Es hora de volver a Tierra Firme. La Sospechosa les espera en costas portuguesas, dispuesta a zarpar. Catalina se lleva consigo a Alonso Méndez, así como a su padre fraile y a sus otros hermanos pequeños.
Martín Nevares no puede bajar a tierra porque aún sigue vigente la orden de búsqueda contra él, así que cuando María Chacón sube al barco le cuenta toda la historia. Aún queda vivo un hermano, Arias Curvo. Pero Martín tiene pendiente atacar la flota real que partirá de Tierra Firme hacia España cargada con plata, concretamente con cañones de plata que nunca gasta, puesto que nadie osaría atacar a la poderosa armada real, nadie excepto Martín Nevares, que les hace disparar todos los cañones cubiertos de pintura negra, mientras uno de los indios saca uno del fondo del mar que, efectivamente, ha perdido la pintura y se ha convertido en una pelota de plata. Martín Nevares ha encontrado un tesoro de 2000 bolas de plata, aunque están en el fondo del mar y cerca de Tierra Firme.
Pocos días después, Juan de Cuba les informa que ha desembarcado en Cartagena Lope de Coa, el hijo que asesinó a su madre Juana Curvo, con una orden de apresamiento para Catalina Solís, acusada de asesinar a los cuatro hermanos Curvo asentados en Sevilla. María Chacón se encarga de recordar a Martín/Catalina que aún no ha terminado la venganza que juró a su padre en el lecho de muerte. Pero eso será otra historia y me temo que la tercera parte de la trilogía aún no ha visto la luz. Espero impaciente…

Cárcel Real de Sevilla

Resultado de imagen de carcel real de sevilla
La Cárcel Real de Sevilla estaba en la confluencia de la calle Sierpes con la Plaza San Francisco, junto a la Audiencia y el Ayuntamiento. Hoy no queda nada del edificio.
La Cárcel de Sevilla en el siglo XVI era, además de un lugar de reclusión, un lugar de encuentro donde se llevaban a cabo negocios que beneficiaban tanto a los presos como a las autoridades.
Había alquiler de celdas al precio de quince reales al mes y que evitaban al preso tener que convivir con 300 ó más presos en una celda común. Los funcionarios de la cárcel explotaban a los presos. Los que sabían escribir redactaban las cartas a los analfabetos previo pago. Los que tenían dinero podían vivir holgadamente e incluso entrar y salir cuando quisieran, de modo que la cárcel era una especie de refugio. Las puertas nunca estaban todas cerradas de día ni de noche hasta que se recogían los presos. Tal era que incluso muchas mujeres dormían en ella; los presos recibían la visita de mujeres, siguiendo con su negocio desde allí.
Se cuenta anecdóticamente que, en la víspera de la Semana Santa de 1581, el conde de Villar metió en la cárcel a unas 70 mujeres, acusadas de mala vida, algunas eran casadas, otras doncellas y otras mujeres honradas, lo que provocó un gran revuelo en la Audiencia y en el Cabildo.
Se calcula que, al menos, 18.000 personas pasaban anualmente por la Cárcel de Sevilla.
Esta cárcel de Sevilla fue fuente de inspiración de nuestra narrativa picaresca. Por ella, desfiló Cervantes por el otoño de 1597, donde gestó parte de El Quijote.

No hay comentarios: