miércoles, septiembre 21, 2011

Aquello que no se puede medir

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Nadie, ni siquiera los poetas, ha medido jamás todo lo que puede albergar un corazón.
Amo, día a día, cada noche, a través de las semanas, a medida que pasan los meses y lo que siento es demasiado hermoso como para ignorarlo. Pero ¿qué es el amor si la persona amada desconoce la inmensidad y/o profundidad de tal sentimiento? Cada día que pasa me siento más enamorada y cada vez me siento más reacia a que él note algo, aunque me da la sensación de que él puede ver entre las capas de mi piel, que puede llegar a mi alma con demasiada facilidad, aunque yo intente, por todos los medios, ocultárselo.
De repente te encuentras amando como jamás habías amado a nadie. Esa persona despierta en ti instintos hasta ahora desconocidos, el anhelo de lo misterioso, el deseo de lo prohibido, el desconocimiento del momento siguiente.
Pero ¡qué derroche de pasión cuando su mirada se vuelve hacia ti y sientes que en un pequeño espacio de tiempo te crecen unas alas a la espalda y te encuentras volando en otra dimensión!
La explosión de sentimientos es demasiado vívida como para que pase desapercibida. Él trae la magia, ese ángel de mirada perfecta me hace sentir y al sentir me siento más viva que nunca.
Amor… cada día me doy cuenta de que amo más que la noche anterior y que es algo que crece cada minuto, que no se puede medir, ni se puede describir, ni se puede abarcar. Simplemente se siente.
Un día conocí a un ángel. Y un ángel ha de ser si consigue hacerme sentir tantas cosas hermosas en tan breves espacios de tiempo.
Con su imagen perfecta en mente, sin duda es un buen momento para ir a soñar con él.

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