Ya termina agosto, que ha sido un mes ajetreado. Ha sido un mes que ha tenido de todo. Y con el final de agosto y el bajón de gente que se marcha a sus respectivos hogares volvemos a la rutina, quizás muy deseada rutina.
Los dulces cafés de media mañana, las miradas perfectas, los instantes mágicos… Es cierto que esto también lo he tenido en agosto. Pero he echado de menos los fines de semana carentes del hechizo de un ángel, tomar una cerveza con él, escuchar esas historias perfectas que cuenta cada vez… Me encanta escuchar algo de él, algún recuerdo, alguna vivencia, alguna experiencia.
Mañana por la mañana estaré libre. Y hoy podré quedarme leyendo hasta altas horas de la madrugada o podré al alba soñar sin tener que abrir los ojos a la hora habitual, sin perderme las canciones a medio escuchar que se quedan flotando en el recuerdo de un sueño que ya ha acabado. Estoy segura de que el sábado por la noche, cuando me tenga que ir, me encontraré con él. Suelo tener esa suerte.
No hay comentarios:
Publicar un comentario