De repente se ha puesto a llover de una manera atroz. Me he marchado a las 19.10 de la tarde y recuerdo el aroma a tierra mojada que me acompañaba hasta el coche, el dulce olor que queda después de la tormenta.
Y ahora vuelve a llover sin parar, con ganas, con fuerza.
Recuerda a otoño. Parece mentira que ayer estuviera bañándome en la piscina y hoy el día asemeja más a un día que está más cerca del invierno que del verano.
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