jueves, agosto 18, 2011

La mente pendiente de la fiesta y el corazón... en otro lugar

Hoy me he levantado con una energía renovada. Aunque el día estaba oscuro. No he visto al ángel de mis sueños, aunque haya visto a dos de las personas con las que suele estar cada día. No importa, porque el simple hecho de pensar en él ya me reporta una felicidad incomparable.
Son las siete y, por una vez, voy a ser puntual, ya que esta noche empiezan las fiestas de mi pueblo. Tenemos cena asturiana en la plaza y luego echarán el cohete. Después yo iré a dormir, que para mí mañana no es día festivo.
Le echo mucho de menos. Me hubiera gustado cruzarme con él, aunque fuera de lejos.

Es hora de marchar.

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