-Sí, está perfecto.
-Yo contaba una por […] cada noche, les pedía que le protegieran, pero pronto comprendí que las estrellas sólo cumplían los deseos por las noches.
-¿Por qué hablas en pasado?
-No lo sé y no lo entiendo. Debería hablar en presente, porque hoy creo en el amor. Hoy sé lo intenso que puede ser el sentimiento hacia alguien. Nunca había sentido algo así por nadie. Y desconozco hasta dónde podría llegar.
-Entonces vive, VIVE y AMA, no dejes de sentir.
-¿Para qué? Me falta algo, necesito la otra parte y, en el momento presente, después de haber pasado por los dos años más dulces de mi vida, siento que no está a mi alcance.
-Entonces intenta alcanzarle.
-Ya lo he intentado. Y cada vez él pone más trabas, y cada vez que tropiezo contra uno de esos obstáculos, el muro siguiente es también más alto. Cada vez que intento acercarme a él, él hace lo imposible para que no me acerque.
-¿Seguirás contando estrellas?
-Cada noche. Hasta que no quede ni una estrella en el cielo. Cuando eso ocurra, entonces habré dejado de amarle.
-Ojalá alguien dijera eso por mí algún día.
-¿Sabes? En el pasado creí estar enamorada hasta en dos ocasiones, pero hasta hoy no he comprendido que sólo se ama una vez en la vida. Lo demás sólo son vías paralelas, sentimientos afines, pero amor, lo que se dice amor, sólo se siente de esta manera tan intensa y tan profunda una única vez en la vida. Tenía que conocerle a él para sentir lo que hoy siento, para amar de verdad. Lo que más pena me da es que él desconozca todo lo que me ha dado en estos dos años, todo lo que me da en presente y todo lo que aún podrá darme en los días que vendrán. Con tan sólo una mirada ya me hace un regalo indescriptible. Hay personas que nacemos para amar y otras personas que nacen para ser amadas. Es hora de que elija una estrella, la estrella más brillante, quiero pedirle que le cuide, que le proteja, que vele por sus sueños esta noche, que le brinde la máxima felicidad y que le haga sonreír al despertar el sol mañana por la mañana. Quiero creer que él es feliz, y en verdad que lo deseo con toda mi alma. Siempre deseamos lo mejor para todas aquellas personas a las que queremos…
[Esta conversación es imaginaria. Hablaba en silencio con alguien invisible. He leído que cuando hablamos solos nos estamos comunicando con nuestros ángeles de la guarda. Peco de incrédula, pues prefiero creer que hablo conmigo misma. Y si tuviera que hablar con un ángel, preferiría que fuera un ángel de carne y hueso, el mismo en quien pensaba cuando escribía lo anterior.]
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