Me encantan los martes por la tarde de sol. Podría disfrutar durante horas de agua y sol, sólo que el perrito no me deja ni a sol ni a sombra, porque me trae un muñeco y no quiere más que jugar. Si le miro vendrá hasta mí y se pondrá encima del teclado, con lo que me estropeará lo que esté haciendo.
Me gustaría compartir todo esto con él. La tranquilidad, los sonidos, el sol. Hoy le echo mucho de menos, que no le he visto.
Creo que me iré al agua, ahora que me he librado del perro tirándole el muñeco a la piscina. Me apetece nadar un rato.
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