Por fin ha llegado el día, uno de esos días que se van preparando desde hace meses, que se esperan con impaciencia e incluso con nervios. Sigo sin nervios, rememorando cómo disfrutamos la noche anterior con la charanga paseando a medianoche por las calles del pueblo, mientras la gente que estaba en las terrazas de los bares se unía al grupo que bailaba al compás de la música.
Llegué a las dos a casa. Venía con mi hermano, que estaba contento, ilusionado.
Lo pasamos bien anoche. En una hora tengo que estar en la peluquería. Ya no queda nada. Ya ha llegado el 13 de Agosto.
Sólo pido al cielo que no llueva esta tarde. Es hora de hacer los últimos preparativos.
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