Esta mañana me apetecía escuchar su voz. Pero no soy muy afortunada. Ni le he visto ni le he escuchado y lo más cercano que le he sentido ha sido cuando he llegado a las cuatro y he visto que estaba su coche.
Le echo un poco de menos. Siento como si me faltara algo muy importante.
Fuera truena de vez en cuando. Yo siento cierta presión en la cabeza, que es debido, sin duda alguna, a los cambios del tiempo.
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