Me encuentro rodeada de amor. Amor cada mañana y cada noche. Amor cuando voy caminando por la calle. Amor cuando disfruto de cada conversación, cada imagen, cada objeto... Y ese amor proviene de dentro. Incluso en días como hoy, en que no me cruzo con él, siento la intensidad de ese amor. Quizás haya pasado esta tarde cuando yo estaba abriendo, pero no iba a quedarme a comprobar si era él. Entonces ahora le echo de menos.
Sí. Hoy le echo mucho de menos. Y me surge una pregunta: ¿Dónde estará en este preciso instante? ¿Por qué me cuesta tanto llamarle para decirle que vayamos a tomar algo...? Pues no me veo haciéndolo.
Así que sé que me iré enseguida, que cogeré al perro y me iré a tomar una cerveza a las piscinas, ahora que todavía están abiertas.
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