domingo, diciembre 06, 2009

Un cansancio que sobrepasa los límites

Hoy me siento muy cansada, y no me refiero al cansancio físico. Ya lo sentía anoche, a última hora, incluso creí en ese momento que podían ser efectos del alcohol. Pero hoy he vuelto a pensar en el razonamiento de ayer.
No me refiero a que me haya cansado de quererle. No, es imposible cansarse de querer a alguien. Me refiero a que estoy cansada de que él no se inmute, de que se muestre tan distante o tan indiferente, de que nunca me responda. Ayer sentía una tortura moral grandísima. Me he cansado de buscarle, de estar pendiente de él, de esperar algo que nunca llega.
Hoy voy a salir, quizás le vea y quizás no. No puedo decir que me voy a mantener distante, porque sé que no podré. Lo que no podré hacer nunca es torturar a mi corazón.

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