
Cierto día en un monasterio budista, se encontraron con la muerte de uno de sus guardianes y fue preciso encontrar un substituto. El Gran Maestro convocó a todos los discípulos para determinar quién sería el nuevo centinela. El Maestro, con mucha tranquilidad y calma, dijo: "Asumirá el puesto el primer monje que resuelva el problema que voy a presentar".Entonces colocó una magnífica mesita en el centro de la enorme sala en que estaban reunidos y encima de ésta colocó un jarrón de porcelana muy raro con una rosa amarilla de extraordinaria belleza en él y dijo así: "¡Aquí está el problema!"Todos quedaron asombrados mirando aquella escena: un jarrón de extremo valor y belleza, con una maravillosa flor en el centro.¿Qué representaría? ¿qué hacer? ¿cuál es el enigma?En ese instante, uno de los discípulos sacó una espada, miró al Gran Maestro y a todos sus compañeros, se dirigió al centro de la sala y destruyó todo de un solo golpe. Tan pronto el discípulo retornó a su lugar, el Gran Maestro dijo: "Usted será el nuevo guardián".
En ciertos momentos, se hace necesario recordar ciertos cuentos con moraleja, como éste. Siempre hay una manera de eliminar los problemas, siempre es posible quitarlos del medio, aunque vengan disfrazados de la más extraordinaria belleza. Con esto no quiero decir que yo tenga un problema. Lo mío es otra historia, algo que me pesaba, algo que me hería, algo que no podía guardarme para mí, haciendo partícipe de ello a la única persona que tiene que saberlo. Tampoco es que me sienta ligera como una pluma, pero reconozco que no siento una losa tan pesada en la espalda como hace unas horas. Me siento bien porque me he sincerado, porque he sido capaz de separar las nimiedades de la profundidad y he comprobado que es más sencillo aclarar las cosas antes de que pueda llegar un malentendido. Pero me siento bien porque he sido capaz de hacer lo que no pude el otro día: abrir mi corazón. Y cuando releo mis palabras siento la calidez, el cariño, veo el sentimiento entre líneas, la sencillez. Y me siento tranquila por haberlo compartido con esa persona. Se merecía saberlo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario