martes, diciembre 22, 2009

Sonriendo

A veces ocurre que intentas evitar pensar en algo y es cuando no se te quita la cabeza. Hace un rato que he visualizado la imagen de una persona y he intentado desechar ese pensamiento, sin éxito. Veo sus ojos en mi mente y me siento completamente hechizada. Ha hecho que me olvide de todo lo malo, si realmente considero como rancio el ambiente de la oficina. Entonces he cerrado los ojos y sentía que le acariciaba la barba, que nadaba en la profundidad de su mirada, enigmática y misteriosa, pero en calma... y me he encontrado sonriendo, sin quererlo ni desearlo.
Él... la única persona capaz de traerme paz, de otorgarme bajo el desconocimiento una felicidad momentánea, el único capaz de hacerme sonreír en los peores momentos, en cuestión de minutos.
Si dejara volar a mi corazón, no tardaría ni diez minutos en ir a verle. Pero esta vez es la cabeza quien se mantiene erguida, quien prohíbe hacer un movimiento del que podría arrepentirme.
Tengo unas ganas de verle. Necesito respirar el mismo aire que él respira, necesito mirarle a los ojos y que me digan algo, necesito escuchar su voz tranquila, serena, didáctica a veces, necesito rodearle con mis brazos y pedirle que no se difumine... Necesito tanto de él...


De Bahrein hasta Beirut fui desde el Norte hasta el Polo Sur y no encontré ojos así, como los que tienes tú.

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