jueves, diciembre 24, 2009

El espíritu de la Navidad

Es inevitable no sentir algo tangible en todo lo que nos rodea. En el trabajo hemos estado demasiado tranquilas, quizás porque todo el mundo está pensando en cosas más importantes. Las llamadas y las visitas no tenían otra finalidad más que la de desearnos una feliz noche.
En cierto momento he recordado que me habían adelantado el horario de la peluquería. Y al salir hemos estado tomando vinos, por lo que he tenido que dejar el coche a la hora de comer. En un rato iré a recoger todo y en dos horas es posible que esté en casa.
Aunque en la oficina tengo algo que hacer. Necesito enviar una felicitación con urgencia. También lo podría hacer aquí, pero allí me concentro mejor.
A las ocho empezarán los vinos de bar en bar. Me da que ésta será otra de esas Nochebuenas en que, tras la cena y gracias a los vinos, me quedo dormida encima de la cena. No sería la primera vez. Y hemos empezado pronto.

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