martes, diciembre 01, 2009

Next Destination: Japan

Regresar de un viaje y pensar en otro... Y no es porque esté deseando que lleguen mis próximas vacaciones, tengo mucha energía nueva, he venido con una frescura tal que me quedaría en la oficina noche y día en estos momentos; es que, dependiendo de donde vaya, tengo que hacer más o menos gestiones.
En junio me iré quince días a Japón. Ahora bien, ir sola como que no. Se lo diré a... Posiblemente me diga que no, pero por decírselo que no quede. Claro que para tener la confianza de decírselo tengo que acercarme más a él, y eso sí que es difícil. Y no me refiero a una aproximación física, sino a que, en cierto modo, siento que él no da mucho de sí mismo, es como si temiera algo que no sabría definir o quizás como si tuviera miedo a que realmente me acerque a él (no sé por qué, si le adoro); estoy hablando un poco a ojo, verdaderamente no sé lo que piensa ni cómo piensa. Decirle que se venga a Japón conmigo quince días sería como tirarme desde un globo aerostático sin paracaídas.
De todas formas, se me ocurrirá alguna manera de decírselo sutilmente. Irme con él -en este caso el destino da igual- sería como vivir en un sueño mágico durante dos semanas, porque tenerle para mí sola las 24 horas del día... Mejor no me hago ilusiones.
La otra cuestión es que mi hermano se ha enterado de que quiero irme a Japón el año que viene y quiere venir conmigo.

Cuando estudiaba Historia del Mundo Contemporáneo, la Segunda Guerra Mundial en concreto, pensaba en los japoneses como unos traidores porque atacaron Pearl Harbor en el Día del Señor. Después fueron víctimas de la peor arma que existía en ese momento y que jamás se había utilizado contra ningún país. Hoy en día lo considero como uno de los países más adelantados del planeta (y no sólo en cuestiones tecnológicas). Es uno de los Dragones asiáticos, con un potencial inmenso, y parece que va para largo. Tokyo sea posiblemente una de las capitales más caras del mundo. Y ese pequeño país, que emerge allí donde el Sol Naciente, me atrae muchísimo.

En junio. Y eso está a años luz. Sólo que soy de ideas fijas: está pensado, rumiado, elegido y será allí donde vaya sin dudarlo ni un solo segundo.

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