sábado, diciembre 19, 2009

Esas cenas de empresa

Acabo de llegar de la cena de empresa, teniendo en cuenta que una cena así para mí es casi familiar. Estábamos en un restaurante nuevo que han abierto no hace mucho junto a la catedral y cuyo nombre no voy a decir. Me quedaría corta si digo que se cena bien; más bien debería calificarlo de chic, comida elaborada y original, pequeñas exquisiteces peculiares.
Hemos hablado mucho tiempo de sexo. Más bien, han hablado sólo dos personas, las otras dos escuchábamos. Por mi parte, es un tema que prefiero guardarme para mí por la intimidad que conlleva. Y es lógico que en esos temas nos echemos unas risas.
Si mi hermano pequeño no hubiera llamado para decirnos que la carretera se estaba poniendo mal allí seguiríamos. Apetecía una copa. Todos los coches se han quedado allí y mi hermano ha venido a buscarnos. Hoy todos dormimos aquí.
Es hora de dormir. Ahora acabo de acordarme de alguien. Por lo tanto, es buena idea de ir a dormir ahora para que sea esa persona la última en quien piense esta noche.

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