
Hoy me he quedado a comer en SD. Ya tenía intención de quedarme al recordar que mis padres se van mañana a Benidorm, como todos los años en el puente de diciembre, y que me llamarían para decirme que les devuelva esta noche el coche limpio. No era necesaria la llamada, porque iba a ir de todas formas.
Cuando caminaba hacia el coche, he visto otro coche. Pasaban las dos de la tarde. Al volver, tres cuartos de hora más tarde, ya no estaba.
Lo de siempre: que no coincidimos nunca.
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