
El sábado rompí aquellos viejos zapatos granates que me han durado años. Es que siempre los zapatos me duran siglos. Hoy tengo puestas unas botas blancas de 'chúpame la punta' que tienen por lo menos ocho años. Pero tenía ganas de algo diferente. Lo que ocurre es que tengo mal ojo con el calzado, puesto que me lo suelo poner una o dos veces recién comprado y luego no vuelvo a tocarlo hasta que pasan años. No es de extrañar que en mi zapatero se acumulen zapatos y botas que están casi nuevos.
Lo que ha ocurrido es que me he comprado unas botas de piel y con flecos, y he pedido otras rojas de 'chúpame la punta', pero con la puntera menos pronunciada que las que llevo puestas. Lo mejor es que tanto unas como otras las estrenaré y se quedarán en el zapatero hasta que dentro de unos años me dé por cogerlas.
Quizás soy un poco fetichista con el calzado. No es que no me lo ponga, es que tengo tantos pares que me resulta incluso difícil elegir. Al final siempre terminaré usando lo mismo, casi sin variar.
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