lunes, diciembre 28, 2009

Comedias

Cuando he llegado a tomar el café, me han preguntado qué tal estaba mi brazo. He levantado mi mano izquierda, en la que ya no quedaba ningún vendaje. Y me he echado a reír.

Hago un flashback para retomar la hora del desayuno. Eran las 8.30h. de la mañana cuando he hecho mi entrada espectacular en la cafetería: el brazo izquierdo vendado y en cabestrillo, el abrigo y el bolso en la otra mano.
D. ¿Qué tal el finde?
A. (Levantando el brazo) Bien, aunque mira...
V. ¿Pero qué te ha pasado?
A. Me caí en el Belén.
V. ¿En la calle?
A. Sí, claro.
D. ¿Qué tienes?
A. Pues un esguince.
D. ¿Hasta cuándo?
A. Quince días.
Después hemos estado hablando del Belén, ya que les he preguntado por qué no aparecieron en mi pueblo. Y me sacan el cruasán, que difícilmente podía partir (por poder sí, pero si lo hubiera hecho me hubieran pillado).
A. D., ¿me partes el cruasán? Que no puedo.
Y D. me ha partido el cruasán. Yo me estaba aguantando la risa.
Ellos se han ido, he terminado de desayunar y cuando he subido a la oficina, la misma historia con B. Creo que podía haber aguantado con la pantomima todo el día. B. también se lo ha tragado. Aunque a los diez minutos me he empezado a quitar la venda y a descojonarme.

Espero que nadie más me pregunte sobre la mano a lo largo del día, porque seguiré mofándome. Y mañana en el desayuno habrá risas de nuevo.

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