
Al final, no sé cómo lo hago a la hora de salir que siempre se me echa el tiempo encima. Ya llego tarde, así que cinco minutos más cinco minutos menos creo que no importarán mucho.
Me siento melancólica. A veces me da la sensación de que me falta el aire. Me pregunto cómo se puede querer tanto a una persona y que eso no se agote ahí, puesto que siento que quiero a todo el mundo. La melancolía ha llegado hace unos días, aunque se irá tan rápido como llegó.
Tengo dos entradas pendientes que subir: una de Malta, la otra es sobre el último libro que he terminado de leer hoy (que tuve que dejar aquí cuando me fui y lo he retomado esta semana y finalizado hoy -tiene casi 800 páginas, no era plan de llevármelo-). Tendrá que ser mañana.
Me voy, pero sólo porque si salgo más tarde ya estará apagada la cafetera del bar.
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