
Hacía mucho tiempo que no bajaba a tomar el café a esta hora. Empecé a coger la rutina de bajar a la cafetería una hora antes. No es como antes, hace unos meses esperaba a las doce sólo para verle, sólo que hace mucho tiempo que no viene -o eso creo-. Pero los otros tres siguen acudiendo puntuales a esa hora.
Me da la sensación de que saben perfectamente quién soy, porque me miraban por turnos, y los tres me han observado. Me pregunto por qué. Creo que uno de ellos me vio el lunes por la tarde en su oficina. Y dos más dos son cuatro.
Esta es una de las razones por las que ayer hablaba de convertirme en un ser invisible. Nada de noticias, emails y demás por un tiempo. Aunque tenga ganas infinitas de contarle algo. O de verle.
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