Mapa de la rutaEl día que di una vuelta a la isla de Tenerife, fue en realidad una vuelta a toda la isla. Empezamos en Costa Adeje, fuimos subiendo por la costa occidental por una carretera llena de curvas hasta parar en Santiago del Teide, seguimos por la carretera en dirección al norte, para parar en un mirador de El Tanque, desde donde se podía contemplar el municipio de Garachico, seguimos por toda la costa norte para hacer una parada en Icod de los Vinos, continuamos por el valle de La Orotava, ciudad donde también hicimos otra parada y terminamos en San Cristóbal de La Laguna, último municipio que vimos aquel día para regresar por la autopista hacia el sur.
De todos los lugares que vi aquel día, me quedo con La Laguna que, pese a la niebla y la llovizna, me pareció un lugar de encanto.
Lo que tenía esta ruta de especial es que era un trayecto lleno de contrastes. El sur, árido y de secado, poblado por el turismo y con un clima envidiable, iba tornando lentamente hasta llegar a una eclosión floral en el valle de La Orotava, el lugar más fértil de la isla, allí donde se puede cultivar casi cualquier cosa.
En Tenerife se cultivan infinidad de frutas tropicales (mango, papaya, aguacate), pero por excelencia la fruta que más riqueza les da es el plátano y, dentro de esta especialidad, la variedad que más se produce en Canarias es el “plátano Gran Enana”.
Tenerife es un paraíso para el cultivo de las flores. Da mucha mano de obra femenina. Muchas parcelas dedicadas al cultivo de flores las compraron los holandeses. El clima idóneo hace que siempre haya flores, que son muy baratas. Muchas de estas flores cultivadas aquí llegan a Holanda y desde allí se distribuyen a otros países.
Una flor típica de Canarias es la flor del plátano, característica de Madeira y Canarias. La flor del plátano es hermafrodita. Banana viene del árabe ‘ban’ que significa ‘dedo’. A los ocho meses sale una flor y, de ahí, los racimos. En la parte posterior del plátano (donde nosotros vemos una corola oscura) sobresale el macho, que hay que capar, en lo que se llama ‘desflorillado’. El macha se tiene que capar porque existe un hongo que sólo ataca al macho y podría pudrir el plátano entero. A los once meses se recoge; ya no va a volver a salir la flor.
Cada planta de plátano consume al día 25 litros de agua. El 80% del agua de Tenerife lo consume la agricultura.
La flor de Pascua se cultiva en marzo y abril. En Canarias son arbustos que alcanzan los dos metros de altura.
¿Por qué a los de Tenerife se les llama chicharreros? En siglos pasados, el hombre era el que salía al mar a pescar. La mujer, en cambio, pregonaba la venta de pescado en Santa Cruz, era la vendedora ambulante, un trabajo que se extendió al resto de la isla. En todos los puertos importantes, y sobre todo en pueblos pesqueros, hay una escultura de una chicharrera.
El turismo en Tenerife nació en el siglo XVIII en una ciudad pionera, no sólo de Canarias, sino de Europa: Puerto de la Cruz. Los primeros turistas eran comerciantes europeos y también aventureros que divulgaron que el clima de Tenerife era un clima benigno (curativo) y así comenzaron a llegar los enfermos. Después empezaron a llegar príncipes, monarcas, médicos, enfermos, desahuciados… Se abrieron los primeros hostales que a veces hacían las funciones de sanatorios. Algunos funcionan aún en nuestros días, como el Hotel Monopol de Puerto de la Cruz.
El plátano y el tomate otorgan 25.000 puestos de trabajo adicionales. En esta época termina la campaña de recogida en la Península, pero sigue en Canarias, porque el clima acompaña, de ahí que al tomate canario se le llame ‘tomate de invierno’.
El tomate sólo se cultiva en el Sur de la isla. A medida que vamos ganando en altura, subiendo al Alto de Erjós (1.117 m. de altura), los cultivos de plátanos desaparecen, porque necesitan calor. Después de pasar Tamaimo, desaparece el cultivo del tomate y, poco a poco, se estratifica la agricultura.
En Canarias al fenómeno de la lluvia horizontal se le llama ‘mita’ o ‘sereno’.
‘Gulf Stream’ es una corriente de agua fría que atraviesa Canarias. Nace en el Golfo de México, sube por Canadá, Groenlandia, Escandinavia, desciende por las islas británicas y llega hasta la Macaronesia. Esa corriente se encuentra a una gran profundidad oceánica, que hace que la corriente de agua fría suba. El clima canario, por tanto, está influido por el mar.
A medida que vamos ascendiendo, se empiezan a ver cultivos de ajo, cebolla y azafrán.
Al llegar a Santiago del Teide nos encontramos con las haciendas de Fernando del Hoyo, hay muchísimos lagares. A partir de los 800 m. desaparecen los viñedos. La de Santiago del Teide es la comarca de viñas más alta de Europa: las tierras de viñas llegan hasta los 1.750 m. de altura, en un municipio que se llama Villaflor.
Se cultiva un gran vino: el semiseco Cumbres de Arona, tiene 15º. Aunque el mejor vino de Canarias se encuentra en la isla de Lanzarote, es la malvasía.
El vino de la comarca de Santiago del Teide se mantiene la uva en barrica de uno a cuatro o cinco años. Se llama ‘vino de altura’.
Con respecto al vino hay una festividad canaria muy celebrada: San Andrés. El 30 de noviembre se abren las bodegas, se da a probar el vino y se trata de una fiesta muy importante.
Al pasar al Norte, los cultivos y las plantas cambian radicalmente. Y es que Canarias es una isla en constante contraste. Aparece la cerraja (planta que tiene cierta semejanza a una lechuga, por lo que también es conocida como ‘falsa lechuga’), helechos, jaras, hinojos, brezos, eucaliptos… La parte noroccidental de la isla fue arrasada por el fuego. Se quemaron unas 10.000 hectáreas durante diez días. No hubo forma humana de apagarlo. Fueron los vientos alisios los que pusieron fin a este inmenso incendio, que bajaron lo suficiente las temperaturas como para poner fin a las llamas.
En la región Norte la tierra es roja, parda, característica inconfundible de que es tierra fértil. A medida que vamos recorriendo la costa Norte, aparecen otras plantas: papas (o patatas), millo, altramuces (también llamados ‘chochos’), innumerables hortensias, líquenes, hongos… porque está todo más húmedo.
En la zona norte no hay mucho turismo, es todo agrícola. Se nota la humedad ambiental.
Lo que nos contó el guía sobre la denominación de ‘papas’ a las patatas: Francis Drake capturó un galeón español cargado de patatas. Este cargamento fue una ofrenda para la Reina de Inglaterra. Los ingleses lo divulgaron pero, en el camino, se encontraron con el Vaticano y “como Papa no hay más que uno” a las patatas se les empezó a llamar ‘papas’. De hecho, en inglés siguen llamándose ‘potaitos’.
En Tenerife hay camellos. Realmente son dromedarios, porque sólo tienen una joroba. De hecho, existen taxis-camello. En el valle de La Orotava disfrazan a la gente de tuaregs del desierto, ya que se supone que los canarios provienen de los beréberes y, dentro de éstos, más concretamente, de la gente del desierto: los tuaregs.
Algunos no montamos en camellos, y nos dedicamos a pasearnos por el recinto. Luego volvimos al autobús para seguir la costa norte y parar en El Tanque. Éste es uno de los tres municipios tiferneños de interior, es decir, sin costa. En El Tanque hay un mirador desde donde se puede observar el pueblo de Garachico.
Garachico es un nombre que está formado por la combinación de dos palabras: ‘Gara’ proviene el guanche y significa ‘roque’, ‘roca’, ‘isla’, mientras que ‘chico’ proviene de los colonizadores y significa ‘pequeño’. Por lo tanto, el nombre del pueblo vendría a significar “roca pequeña”. Fue creado por los genoveses en el siglo XV y durante dos siglos resultó ser el puerto más importante del norte, adonde llegaban los comerciantes, aventureros y colonos.
Cuando en 1706 se produce la erupción del volcán Montañas Negras, que terminaría con la destrucción de Garachico, lo que ocurre es que la lava se queda colgando de una roca sobre el municipio hasta que termina precipitándose y causando la destrucción completa de la localidad y destruyendo además el puerto más importante de la isla de Tenerife.
Garachico tiene forma de abanico, se trata de un delta de lava hacia el mar. Lo normal es que el agua apague el fuego, pero aquí fue la lava la que ganó tierra al mar. Por tanto, Garachico se asienta sobre un territorio robado al mar.
Se ve una pequeña isla (a ésta se debe el nombre de Garachico). En Garachico se ve la lava de hace más de 300 años.
Hoy en día, se considera a Garachico uno de los pueblos más bellos de Tenerife.
Icod de los Vinos
Tal y como su nombre indica, Icod de los Vinos es famoso por sus vinos. Allí probamos la malvasía dulce, proveniente de una uva selecta, fina. La malvasía se cultiva en Canarias desde tiempos remotos, incluso salía en las novelas de Shakespeare. Se comerciaba desde el puerto de Garachico.
‘Icod’ o ‘Icode’ proviene del guanche y significa “enjambre de abejas”.Icod de los Vinos es un lugar muy fértil, célebre por su drago milenario. En el valle de La Orotava se verán muchos otros dragos, mucho más jóvenes y fuertes que el de Icod. En los dragos más jóvenes se distingue la textura de su corteza que asemeja a la piel de una serpiente. Si se hace una incisión en esa corteza sale una savia de color rojo, lo que se denomina “sangre del dragón”.
La ‘sangre’ del drago tiene propiedades curativas y sanitarias.
El drago milenario está hueco por dentro. La médula, después de muchos cientos de años, se ha desintegrado y las raíces han salido por la copa. Esto es lo que lo mantiene con vida. De hecho, el drago milenario tiene una puerta por la que se puede acceder al interior de su tronco hueco.
El drago no es un árbol, sino una planta cuya especie es singularmente desconocida.
El drago milenario está rodeado de otros dragos más pequeños, que parecen arbustos ya que están a ras del suelo. También hay a su alrededor plantas de incienso canario, también llamado ‘artemisa’, cuya utilidad clínica principal es la misma que la de la Viagra.
Diferentes tipos de mojo canario; en las estanterías de detrás se pueden contemplar algunas variedades de vinos del Valle de la Orotava y el típico ronmiel
En Icod de los Vinos probamos la malvasía dulce, el ronmiel, el queso fresco de cabra y el mojo picón. Terminé comprándome unos tarros de mojo (rojo y verde; el rojo picón se usa como condimento para la carne, mientras que el verde es para el pescado).
Las casas de Icod tienen una arquitectura típica genovesa, que se observa en sus chimeneas y en sus tejados, e influencia portuguesa, que se contempla en las ventanas de guillotina.
Diferentes tipos de arquitectura canaria en Icod de los Vinos
El primer cultivo que se comercializó aquí fue la remolacha, que marchó a América. Después de la crisis azucarera de 1554, empezaron a producir vino. Hasta el siglo XIX las islas comercializaron casi exclusivamente vino, pero en ese siglo se vio influido por vinos llegados de otros rincones del planeta. La malvasía se trabaja en tierra volcánica. El gran vino es el blanco. En Canarias hay diez denominaciones de origen de vino.
Su nombre proviene del griego: “arautava” significa ‘tierra del oro’. Una tierra del oro necesita tierra, agua y buenas temperaturas, características que no le faltan a este valle, un valle donde se puede cultivar de todo. Se cultiva de todo porque el clima acompaña.
Hay muchas plantas tropicales. En el Puerto de la Cruz se ‘climatizaban’ las plantas que venían de América en una enorme finca que hoy se ha convertido en el Jardín Botánico.
Del valle de La Orotava provienen los mejores plátanos del mundo. A diferencia del Sur, en el Norte y concretamente en este valle están prohibidos los invernaderos. En el valle funciona la pequeña propiedad (latifundismo).
El valle de La Orotava es el valle del calado y del bordado. En la Casa de los Balcones llevan siglos haciendo bordados y calados.
En El Oasis paramos a comer. Nos sirvieron comida típica canaria. De hecho, recuerdo el rancho que era una especie de cocido más ligero que el del norte, más parecido a sopa con carne cocida. Al rancho se le echaba un poco de bocio, que viene a ser un condimento que en grandes cantidades se hace pesado al estómago.
Mojos para acompañar a las patatas arrugadas y bol de bocio (lo que tiene aspecto de polvillo)
Tenía un enorme jardín donde predominaban las flores y plantas tropicales. Y sobre todo había strelitzias. El nombre de la flor típica canaria se las trae, me lo repitieron infinidad de veces aquel día, incluso le pregunté al guía. Como iba escribiéndolo, me faltó poco para pedirle que me lo escribiera, aunque no hizo falta, ya que cuando llegué al hotel vi una foto y su nombre.

Strelitzia
La Strelitzia reginae, conocida popularmente como ‘Ave del Paraíso’, ‘Estrelicia’, ‘Flor de pájaro’, ‘Flor de pajarito’, es una planta perenne con forma de mata y con unas flores anaranjadas en forma de pájaro, flores de donde se desprenden sus innumerables nombres.
Tiene una altura que oscila entre el metro y el metro y medio. En El Oasis nos hicieron una foto y, al salir, yo quería la foto pero no la planta. El guía me recomendó llevarme la flor, que casi ocupaba un asiento entero en el autobús, pues tenía un tallo larguísimo.
La Orotava

Calle en La Orotava
Ayuntamiento

Casa de los Balcones


Balcones del patio



La Laguna











La Candelaria
Palacio de Lercaro
Panorámica de algunos edificios antiguos de La Orotava
Cuando Garachico fue destruido al entrar en erupción un volcán en el año 1706, el puerto se desplazó a La Orotava, que va a abrir las puertas a los grandes comerciantes, políticos, aventureros y otros personajes de origen genovés, portugués y español sobre todo. Los italianos traen el mármol de las minas de Carrara.
La Orotava es el corazón de la isla de Nivaria (uno de los muchos nombres que recibió Tenerife en el pasado).
En La Orotava se distinguen los diferentes tipos de arquitecturas extranjeras, pero también se puede contemplar la casa canaria. Las casas de La Orotava datan de comienzos de la colonización, cuando comenzaban las conquistas. Se levantaron inmuebles regios pertenecientes a las huestes del Adelantado y que se denominaron “Doce Casas”.
Su florecimiento agrícola y su próspera economía la llevaron a la emancipación jurisdiccional respecto a La Laguna en el año 1648.
En La Orotava se produce más vino tinto que blanco. Y sobre todo es un valle de flores.
Parte del belén a tamaño real que estaban preparando en la Plaza del Ayuntamiento
La Orotava es una ciudad con muchas pendientes, surcadas por casas de un notable valor artístico, arquitectónico, decorativo e histórico. Para llegar a la Casa de los Balcones tuvimos que subir muchas cuestas. Pasamos por el Ayuntamiento, en cuya plaza estaban colocando un belén con estatuas a tamaño natural. Era impresionante.
En esa misma plaza del Ayuntamiento, en la fiesta grande de la ciudad (la del Corpus Christi, si mal no recuerdo), crean una alfombra de colores, formada por arena sacada del Parque Nacional del Teide y que tiene que ser algo digno de ver.
La Casa de los Balcones me decepcionó. Sólo entramos en el Patio y vimos a las caladoras. Realmente son dos casas de balcones que se construyeron juntas, una perteneciente a una familia portuguesa, los Fonseca, y la otra en propiedad de una familia genovesa, los Gracchi.
Datan del siglo XVII. La boda entre doña Juana Nieto y don Juan de Castro Bazo y Merino propició la construcción de esta Casa de los Balcones, contratando a los mejores carpinteros de la época.
Con el paso de los siglos, la Casa de los Balcones ha tenido muchos propietarios: Pedro Méndez de Castro; el regidor y capitán Francisco de Fonseca; Alonso de Fonseca y Mesa, que luchó en defensa del puerto de Santa Cruz de Tenerife cuando fue atacado por el almirante Nelson (1797). En la actualidad, la Casa de los Balcones pertenece a la familia Schönfeldt Machado, adquirida por una herencia.
Balcón central y blasón de los Fonseca
La fachada es de tres plantas, con balcón corrido en la parte superior. Los cinco balcones son de rejería, con base de madera. Los vanos están decorados con formas geométricas y vegetales. Sobre el balcón central destacan los blasones de los Fonseca.
En la primera planta estaban los aposentos del señor y, en la segunda, engalanada en su parte exterior con enormes balconadas de madera que sólo tenían una función decorativa, estaba el silo o granero, así como el despacho del señor. Para que la cosecha se aireara, colocaban balcones hacia la calle, pero también hacia el patio interior.
El patio se ve dominado por una monumental balconada, perteneciente a las dos últimas plantas, que descansan sobre un conjunto de robustos pilares decorados por capiteles corintios.
Pajareras y otros objetos en el patio de la Casa de los Balcones
Lo impresionante de esta casa es que jamás ha sido tratada ni pintada y hoy en día sigue destilando resina, pese a la antigüedad de la madera que la conforma. Al ser una madera tan resinosa, si hubiera un incendio en esta casa sería imposible apagarla con medios humanos.
Como todas las casas canarias, tienen acceso directo al patio, igual que ocurría en la Casa de los Balcones de La Orotava. Los patios están escandalosamente repletos de todo tipo de objetos: aperos agrícolas, lagares, plantas, bancos, etc. A veces, incluso hay fuentes. Dan sensación de desorden.
En el fondo del patio se ubica un inmenso lagar de madera, que antiguamente se utilizaba para elaborar los excelentes vinos de la región.
Caladora
A pie del patio se ubica el taller de las caladoras, donde nos explicaron que llegaban las telas de la máxima calidad desde Barcelona y que el resto, el deshilado y la vuelta a coser, se hacía a mano en aquel taller. Un mantel era cuestión de meses y meses de trabajo y así eran los precios.
Catedral de La Orotava
En Canarias nacen las ciudades, como en la mayoría de los sitios, en torno a las iglesias. Los señores financiaban esas iglesias, por eso se levantaban las iglesias o ermitas junto a las grandes casas señoriales, por eso mismo al principio las iglesias se utilizaban como panteones familiares.
Hotel Nivaria: Parece ser que había un Congreso de Astrofísicos y en ese preciso instante se estaban haciendo fotos; en la cafetería de este mismo hotel tomaríamos al final de la tarde el típico café canario
Ya lo decía en sus versos Pedro García Cabrera plasmando el sentimiento que despierta esta ciudad universitaria, de los Adelantados, a todo aquél que llega para descansar sus pies, pasear por sus calles o sorprenderse con su magnificencia:
“Concédeme el honor de apadrinarteciudad por cuyas calles ha latidoel ruiseñor de sangre de mis venas;ciudad que te levantas con el rostrovuelto a la libertad del horizonte”.
Ciudad noble, culta, añeja, de señero porte, por donde el silencio anda encorvado, a tientas, a merced plateresca, vigía fiel de multitud de bregas…
San Cristóbal de La Laguna es la única ciudad canaria patrimonio de la Humanidad, declarada así por la UNESCO en 1999. Se trata de la antigua capital de la isla, hasta 1824, que la capitalidad de la isla pasó a Santa Cruz. Fue además capital militar, episcopal y académica. Es una ciudad totalmente plana y está construida en cuadrícula. Se ubica sobre una antigua laguna de agua dulce.
Cuando entramos a La Laguna, una espesa niebla nos cubrió, como si realmente estuviéramos en un páramo con una laguna, además empezó a llover. Cosas del microclima, pues al salir de La Laguna, unas horas después, la niebla desapareció y dejó de llover.
Cuando aún era una laguna, se atravesaban en barca esos espesos bancos de niebla. Era una manera de mantener el contacto Santa Cruz de Tenerife (al sur de La Laguna) y Puerto de la Cruz y La Orotava (al norte de la ciudad). Fue desecada a finales del siglo XV. La laguna que había entonces atraía a los mosquitos, portadores de numerosas enfermedades, como el paludismo. Una tropa de soldados se encargaron de hacerla desaparecer. Se trajeron miles de eucaliptos que fueron plantados alrededor de las aguas de aquella laguna. Lo que hacen los eucaliptos es absorber el agua. Así se vació la laguna. De hecho, hoy en día es una ciudad poblada por infinidad de eucaliptos.
Después de desecar la laguna, empiezan a establecerse allí y en 1496 y 1497 se funda San Cristóbal de La Laguna. Fue el Adelantado Alonso Fernández de Lugo el personaje que propulsó las primeras edificaciones de la ciudad, creando una ciudad en cuadrícula. Se le considera la pionera en Europa en este tipo de trazados, mucho antes de que Ildefonso Cerdá proyectara un trazado en cuadrícula para Barcelona. Hay que tener en cuenta que La Laguna se creó a finales del siglo XV y el trazado en cuadrícula de la Ciudad Condal data del siglo XIX.
La ciudad está rodeada por montes en dos de sus lados, por lo que a vista de pájaro parece un anfiteatro, cuyas gradas van bajando escalonadamente.
La Laguna es una de las ciudades más impresionantes de Canarias. No me extraña que sea Patrimonio de la Humanidad.
Las calles del centro de La Laguna son todas adoquinadas, muy amplias, saturadas de infinitas casas señoriales y sin cables que las crucen, ni basuras en el suelo. Casi todas las casas señoriales de la ciudad albergan en la actualidad sedes oficiales, museos, etc.
Plaza del Adelantado
Nuestra ruta comenzó en la Plaza del Adelantado, desde donde podía verse el Ayuntamiento y la antigua sede de la gobernación de la provincia, que actualmente está en Santa Cruz. Se veía asimismo que estaban edificando el Palacio de Justicia sobre los cimientos del antiguo. El parque que había en la plaza tenía una decoración profusa y, en el centro, una fuente con una estatua, todo de mármol de Carrara. El mármol es un material que en Canarias es difícil de encontrar.
Convento de Santa Catalina de Siena
Una de las edificaciones más interesantes es el convento de Santa Catalina de Siena. Es colosal, ocupa al menos toda una manzana y su entrada principal está justo enfrente de la Plaza del Adelantado. Es un convento muy antiguo y aún aloja a las monjas de clausura.
Ajimeces del convento de Santa Catalina de Siena
Está construido sobre las ruinas de las antiguas casas de los Adelantados, cedidas por don Juan Cabrejas a los dominicos. Fue inaugurado en 1611. Exteriormente es muy sobrio y frío, pero hay un elemento que le da cierta elegancia: los ajimeces. Son una especie de miradores, característicos de la construcción conventual canaria de clausura. Situados en las esquinas frente a la Plaza del Adelantado, con sus complicadas celosías de madera y sus formas que recuerdan al típico balcón canario, aportan al edificio un rasgo singular. A mí me recuerdan a las celosías del arte árabe, construidas con el mismo fin: ver sin ser visto.
Fachada del Palacio Episcopal
Otro de los edificios que visitamos fue el Palacio Episcopal. Hay que dejar claro que aunque La Laguna no influye políticamente, sí que continúa siendo la capital episcopal y académica. El Palacio Episcopal está construido en piedra (de color negro), algo que choca, porque son escasas las construcciones canarias en piedra. Está claro que la Iglesia nunca ha andado mal económicamente si es capaz de trasladar la piedra en barcos a lugares remotos y construir edificios en piedra en aquellos lugares donde resulta algo atípico.
El edificio fue destruido por un incendio en 2006 y su restauración duró tres años. En su patio alberga una estatua de la patrona de Canarias: la Candelaria o la Virgen de las Candelas. Lleva al niño en la mano derecha (lo normal es que al niño se le lleve en la izquierda) y una candela en la otra mano.
El Palacio de Lercaro alberga hoy el Museo de Historia y Arqueología de Tenerife. La mandó construir el escribano público Gaspar Justiniano en el siglo XIX. Destaca la balconada de influencia genovesa que se encuentra en el patio.
La Casa Montañés fue levantada en 1746 por el sargento Francisco Montañés Machado. Es un tipo de casa armera, con tres pisos y entresuelo. Hoy alberga la sede del Consejo Consultivo del Gobierno de Canarias.
La catedral está siendo restaurada. Me recuerda a los primeros edificios religiosos que se erigieron en las principales ciudades conquistadas en Sudamérica. Tiene gran valor arquitectónico, escultural y pictórico.
También vimos una parte de la zona universitaria. En el centro sólo quedan de la Universidad los edificios oficinales como el Rectorado o la Biblioteca. Los diversos campus se han trasladado a edificios modernos a las afueras de la ciudad. La Universidad, la más célebre y la universidad canaria que más alumnos tiene, se llama San Fernando de La Laguna. Su nombre lo recibió en 1817 al erigirse el primer edificio docente. En 1927 adquirió el rango de distrito universitario.
Antes de marchar probamos el barraquito, un café típico canario a base de café, leche condensada, azúcar, canela, limón y unas gotitas de Licor 43. Estaba riquísimo.
La excursión duró todo el día y el viaje es largo. Pero vimos todo demasiado rápido como para saborearlo a gusto. Desde mi punto de vista, sería necesario volver y visitar de nuevo cada ciudad dedicándole al menos una jornada entera.
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