De todas formas, me encanta la torre de la catedral, con todos sus adornos, lucernarios, vanos y... su altura imponente.
Hoy se me ha hecho tarde. Creo que debería ir a dormir, a soñar con él. Quizás mañana no le vea. Hay mucha gente que ya está de fiesta. Me seduce el vermout del mediodía. De hecho, creo que no iré a las ocho, sino como el resto de los días.
Me pregunto dónde estará ese ángel. Le echo tanto de menos...
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