
¡Qué semana más rara! Mañana es jueves y en dos días tenemos la Navidad encima. Estoy escribiendo sobre la última excursión que hice en Canarias, porque lo he ido dejando y me da la sensación de que han pasado siglos desde entonces. No lo puedo dejar postergado durante más tiempo, sobre todo porque después llegará la 'fabricación' de otro álbum de fotos.
No he sido consciente de la soledad en que me he visto inmersa en estos dos días hasta anoche. Me resulta muy duro llegar a una casa que siempre está llena de gente, pero sin gente. Tengo a los animales como grata compañía. Y no hace mucho que ha llegado mi hermano pequeño, con el que discuto a menudo porque somos muy parejos en carácter, pero prefiero estas discusiones fraternales que el terrible silencio. Aunque ese silencio me lleva a la reflexión, al agradable recordatorio de unos ojos que concentran todo lo mejor del mundo.
¡Qué guapo estaba!
Ya les he dicho a mis padres que me han quitado la estrella del coche.
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