miércoles, diciembre 29, 2010

Gajes de la tarde

La tarde no ha variado mucho respecto a la mañana. Gente y más gente. No me importa. Lo que ocurre a veces es que cambias de escenario y, si la otra persona te cae bien y tienes intereses comunes con ella, terminas tomando unas cañas. Cuando miras el reloj, te das cuenta de que has cerrado la oficina durante más de media hora...

No creo que tarde mucho en irme. Hoy sí que necesito dormir bien. Y soñar con él, con esa mirada en la que se concentra todo lo mejor del mundo, todo lo que no te encuentras a pie de calle, todo lo que hoy en día no se descubre en casi nadie.

A veces me gustaría caminar con él por la calle, por el simple hecho de caminar, de sentir su presencia cerca, de escuchar su respiración pausada, de dejarme hechizar por esa voz tan sensual...

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