martes, diciembre 28, 2010

A las ocho

Pensaba que eran las siete y es una hora más tarde. Creo que debo irme, y además mañana tengo que venir una hora antes.
Siempre que me encuentro con él parece que se para el tiempo, pero después da la sensación de que vuela. Supongo que me encuentro tan a gusto que no me doy cuenta de que las horas pasan raudas.

Estaba tan guapo... Me encantaría volver a cruzarme con ese ángel de mirada perfecta.

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