jueves, diciembre 30, 2010

Entonces aparece él

Eran las siete de la tarde.
Cerraba la puerta de la calle, cuando me he dado la vuelta y le he visto pasar de nuevo. Recuerdo su perfil, su concentración etérea, la fugacidad. Mi pensamiento deseando que girara la cabeza, el aire del vacío cuando ya ha desaparecido de mi campo de visión.

Guapísimo y fugaz. Como un ángel.

No hay comentarios: