De hecho, hacía mucho tiempo que no me encontraba en la cuerda floja. Es algo que va más allá de la tristeza. Ya puedes amanecer todos los días con una sonrisa en los labios, que seguro que alguien vendrá a estropear el día. Pero si antes tenía una coraza donde rebotaba todo, ahora carezco de esa coraza.
Por centrarme, me he puesto a hacer el álbum de Tenerife. Mientras me centro en una tarea en concreto, intento olvidar todo lo demás. Pero es complicado, porque no conlleva un esfuerzo mental y mi mente se desvincula de lo que estoy haciendo para darle vueltas a todo.
A veces se echa de menos no tener a alguien al lado a quien aferrarse, a quien abrazar, con quien charlar un poco de todo.
Es curioso. Tenemos de todo, pero en realidad no tenemos nada. Porque realmente a mí nunca me ha faltado de nada y sin embargo siempre me ha faltado algo, perteneciendo esto último al nivel de lo inmaterial.

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