
"Ya se fue la diosa. ¿La volveré a ver? Quisiera apartar de mi pensamiento toda tristeza, para que mis letras no lleguen a ti impregnadas de una melancolía que por nada del mundo quisiera que fuese contagiosa. Hay que buscar razones para consolarse de lo inevitable. Así, pienso yo que los amores, aún los más realistas, se dan en sus tres cuartas partes en el retablo de nuestra imaginación. Por eso la ausencia tiene también su encanto, porque al fin es un dolor que se espiritualiza con el recuerdo de las presencias. Acaso todas las diferencias entre los hombres son de memoria y fantasía. Saber recordar, saber imaginar... Tal vez el amor no es más que eso, y donde eso acaba comienza la materia, la muerte. Mientras podemos recordar, -recordarnos-, vivimos, y la vida tiene un valor: el de nuestras imágenes.
Y ahora te veo yo, diciéndome 'adiós' con la mano, el día de nuestra última entrevista, y tras esa imagen se me va el corazón, tantas veces como la evoco. Y para consolarme traigo a la memoria la radiante sorpresa de tu llegada, el último día que nos vimos. Lo maravilloso del espíritu es el poder milagroso de elegir entre las imágenes, y cambiar a voluntad unas por otras. Aunque de cuando en cuando, diosa mía, me invade una enorme tristeza. Porque aunque la fantasía pone mucho para consuelo de amantes ausentes, no llega a tener la virtud de la presencia real".
He encontrado un texto de Antonio Machado con el que me he sentido totalmente identificada en estos momentos. Ha sido una especie de 'shock' leerlo y comprender que es como si Machado hubiérase levantado de la tumba para escribir estos párrafos que tan en consonancia están ahora con mi estado de ánimo. Siento que los hubiera escrito para mí, para hoy.
No obstante, de las palabras de Machado hay algo en lo que no estoy de acuerdo. Porque el amor del que habla es el amor platónico, el amor que se idealiza. Y ahí no se puede generalizar, porque no todos los amores son iguales ni todos los amantes responden de la misma manera. Los amores no pueden sobrevivir sólo de imágenes mentales. Se necesita mucho más que eso, se necesita a la otra persona, se necesita sentirlos y, al sentirlos, se convierten en algo mágico e indescriptible. Pero es necesario sentirlo en todos sus niveles, no sólo en el emocional o en el imaginativo o en el fantástico; es necesario que se materialice el sentimiento. Por eso, creo que Machado no debería haber generalizado, sino que debería haber concretado con los "amores platónicos".
En estos momentos yo amo con locura, pero ese amor está incompleto sin él. Desde mi punto de vista, se necesita mucho más que el humo, porque los pensamientos, las palabras, el silencio termina llevándoselo el viento, como el humo.
En lo que estoy con Machado es que incluso el dolor tiene su belleza, una misteriosa belleza. Y es misteriosa porque es inaccesible. Porque si en épocas de bonanza es sencillo contagiar a la gente con tu alegría, en el supuesto contrario la gente puede sentir la tristeza en tu mirada, pero esa misma mirada oculta lo que hay detrás. La tristeza viene a ser tan escurridiza que, cuando aparece, se asienta y es imposible alcanzarla y echarla fuera.
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