miércoles, diciembre 01, 2010

El abrazo anhelado

Hay momentos en la vida en que simplemente necesitamos un abrazo. Yo hoy lo necesito, pero no porque esté triste o necesite que me reconforten, sino por el simple placer de sentirme abrazada. Pero no me sirve cualquier abrazo, sino que necesito el abrazo de ese ángel de mirada especial. Anhelo sentir sus brazos alrededor de mí, apoyar mi cabeza en su hombro y susurrarle que nunca deje de abrazarme.
Hoy no he visto el mundo en sus ojos, y como en sus ojos siempre se encuentra todo lo mejor del mundo, el día ha sido una décima más gris. Porque aunque no le vea, su imagen se perfila en mi mente una y otra vez, a modo de recuerdos que me suelen llevar a sonreír. Él es la luz de los días grises.
Me gustaría pasar mis dedos por su pelo y besarle. Besarle hasta quedarme sin fuerzas. Y nunca dejar de mirar esos ojos que hacen que todo tenga magia. Pero sobre todo, quiero abrazarle.

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