
Hace tres días que no veo a ese ángel de mirada perfecta. Quizás si esta noche hubiera salido, nos hubiéramos encontrado. A pesar del cansancio, aquí sigo, pensando en él, en su grandeza, en sus ojos, en su voz...
Hace dos días nevó y la nieve borró sus huellas y me sumió en un estado de semiinconsciencia. Ahora desconozco cómo encontrarle. Sólo me quedan los instantes recopilados en el ajado álbum de la memoria, recuerdos tan hermosos como intangibles, recuerdos que me hacen sonreír.
Tres días sin un instante de él son demasiado largos, demasiado oscuros, demasiado grises. Le echo tanto de menos...
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