
Ahí seguía...
Mi mirada se ha desviado hacia donde yo sabía y he comprobado que él aún seguía.
Entonces he mirado hacia el firmamento. No he encontrado estrellas, sin duda porque las nubes las ocultan. Pero, ¿quién quiere una estrella del cielo cuando en la tierra hay un ángel que tiene un halo más brillante que todas las estrellas del cielo?
Conducía y venía pensando en él. En lo mucho que le quiero. En lo adorable que es. En que mañana quizás no le vea y la jornada será algo más vacía. En que quizás salga en Nochevieja sólo para sentir el roce de su rostro al darle dos besos para felicitarle el nuevo año. Aunque respecto a lo último, lo llevo rumiando desde hace semanas y, a no ser que sea una decisión de última hora, tengo bastante claro que quiero tranquilidad esa noche.
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