
Hace un frío impresionante, tanto más cuando vienes a la oficina una hora antes, ya que cuanto más cerca del amanecer nos encontramos más frío hace, hasta que en unas horas levante un poco.
Hoy tenemos comida (que no cena) de Navidad. Así que no sé a qué hora estaré en casa. Lo que está claro es que hoy saldré antes de las tres. Casi prefiero que sea comida, para poder echarme la fiesta después.
Como cada mañana, al venir hacia aquí y ver la belleza del paisaje, pensaba en un ángel. Daría un mundo por velar sus sueños, abrazarle y volverme a quedar dormida para despertar junto a él.
De nuevo es fin de semana.
No hay comentarios:
Publicar un comentario