
Entonces una fuerza invisible me impulsa a mirar hacia atrás y ahí está... guapísimo. Como un ángel.
No me lo creía. De repente he sentido su magia, su dulzura, su belleza interior. Un imán me impulsaba hacia él.
Le echaba mucho de menos, por eso me siento como 'tocada' por ese instante. Y me veo de nuevo atrapada en su hechizo.
Estaba guapo. Creo que no puedo estar sin él, sin su mirada, sin su sonrisa, sin sus palabras. Es que además en ese preciso instante he sentido que le quería más que nunca.
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