martes, diciembre 14, 2010

A dos minutos de él

Mi jornada por hoy termina en este preciso instante. Creo que no me dejo nada en el tintero y, si algo queda, ya lo solventaré mañana por la tarde. Puesto que por la mañana estaré en Ezcaray. Adoro los miércoles, porque me gusta aquel pueblo. Aquello está más tranquilo.
Adoro pasear por las calles empedradas, por los soportales con vigas de madera, las paredes enlucidas en blanco, llegar a la plaza de la verdura, saludar a la gente, tomar un café allí y disfrutar incluso del aire más frío de la montaña.

Recuerdo la noche en que se lo comenté. Me pregunto dónde estará. Le echo muchísimo de menos. Su imagen se perfila con esos rasgos tan queridos, mostrando su mirada angelical, su sonrisa perfecta, ese rostro tan querido. Me gustaría decirle que es adorable, porque sin duda alguna lo es. Pero sé que no se lo diré.

Ojalá las cosas fueran más sencillas...

Creo que me voy a casa.

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