
Sonrío sin darme cuenta. Es sorprendente cómo una única persona puede convertir todo en algo mágico.
A veces me pregunto qué es lo que veo cada vez en sus ojos, y la respuesta sería algo complicado de explicar. Podría decir que en él veo una bondad increíble. También encuentro una nobleza que hoy en día ya no se encuentra en mucha gente. Descubro una dulzura impresionante. Son ojos inteligentes, observadores, precavidos. Son unos ojos a los que no se puede ocultar nada. Veo tantas cosas buenas en él que, cuando me cruzo con él en cualquier lugar, comprendo por qué le quiero tanto, porque me siento desbordada de un cariño infinito hacia ese ángel de mirada perfecta.
Dicen que los ojos son el espejo del alma...
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