
Es pronto para ir a casa, pero creo que es lo que voy a hacer. Al menos, esta tarde no hay niebla y mi pueblo no se asemejará a un lugar fantasmal, propicio para las historias de terror.
Lo que ocurre es que, al no desconectar a mediodía, se hace largo. También siento cierto cansancio. Y es que de madrugada la gata me ha despertado y recuerdo que me ha costado conciliar el sueño de nuevo.
Hoy siento que me falta algo. Es ese instante mágico...
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